En la que ya se consolida como la respuesta aérea más contundente y masiva contra los invasores desde el inicio de la guerra en febrero de 2022, las Fuerzas Armadas de Ucrania demostraron su superioridad tecnológica al lanzar una oleada de más de 500 drones de ataque directo contra Moscú y otras doce regiones de la Federación Rusa.
🇷🇺🇺🇦‼️ | Las Fuerzas Armadas de Ucrania lanzaron una histórica y masiva oleada de ataques que impactó con fuerza a Moscú y su área metropolitana. Kiev superó la densa red de escudos antiaéreos del Kremlin empleando una incursión coordinada de más de 80 drones, logrando… pic.twitter.com/QQXWp1zMvt
— UHN Plus (@UHN_Plus) May 17, 2026
El masivo enjambre ucraniano logró desbordar los anillos de seguridad del Kremlin a más de 400 kilómetros de la frontera. El ataque no solo paralizó la infraestructura logística del enemigo, sino que puso en evidencia la extrema vulnerabilidad del territorio ruso.
Los impactos y destrozos derivados de la interceptación desesperada de las defensas rusas se concentraron en las zonas residenciales que rodean la capital del país invasor. El gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, se vio obligado a confirmar los daños en localidades clave como Starbéevo (Jimki) y Pogorelki (Mitischi), donde la caída de los restos de los drones provocó incendios y colapsos estructurales en viviendas y edificaciones.
Pese al hermetismo habitual del régimen de Vladímir Putin, las escenas de pánico y los severos daños materiales sufridos en los municipios de Krasnogorsk e Istra revelaron el éxito de la incursión ucraniana al romper el mito de la supuesta invulnerabilidad de la capital rusa.
La operación, planificada meticulosamente por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), apuntó directamente al aparato económico y militar que financia la invasión ilegal rusa. El blanco principal de los drones de Kiev fue la gigantesca refinería de petróleo de Moscú, un complejo estratégico para el suministro de combustible operado por la corporación estatal Gazprom, en cuyas instalaciones principales se registraron fuertes explosiones que hirieron a doce operarios de la planta.
Asimismo, los vectores de ataque ucranianos inutilizaron las estaciones de bombeo de crudo de Sonechnogorska y Volodarskoye, y lograron perforar el perímetro de la fábrica Angstrem, una empresa crucial para el Kremlin que fabrica los microchips y semiconductores utilizados en la guía de los misiles que Rusia lanza contra ciudades ucranianas.
El golpe logístico asestado por Ucrania paralizó por completo el transporte de la capital enemiga durante horas. Las autoridades aeronáuticas de la Federación Rusa decretaron la suspensión total de los vuelos y el cierre de emergencia en los cuatro aeropuertos internacionales de Moscú (Sheremétievo, Domodédovo, Vnúkovo y Zhukovski), viéndose obligados a desviar decenas de rutas comerciales después de que la metralla de un dron inhabilitara una de las pistas de Sheremétievo.
De manera simultánea, la ofensiva ucraniana también demostró su eficacia en el frente sur, donde las defensas de la ciudad ocupada de Sebastopol, base histórica de la Flota del Mar Negro de la Armada rusa en la península anexionada de Crimea, se vieron desbordadas por otra veintena de aeronaves no tripuladas.
Fuentes: Deutsche Welle (DW), Periódico Página 12.