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Gustavo Petro implora a Donald Trump su salida de la Lista Clinton sin lograr compromisos firmes de Washington

Petro sostuvo una conversación telefónica con la Casa Blanca para rogar por el levantamiento de las medidas de la OFAC que lo vinculan con el narcotráfico. Pese a los intentos de utilizar las cifras de erradicación de cultivos como moneda de cambio, Trump se limitó a ofrecer cortesía diplomática

Gustavo Petro implora a Donald Trump su salida de la Lista Clinton sin lograr compromisos firmes de Washington
Los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump (Juan Diego Cano)

Gustavo Petro sostuvo una sorpresiva y urgente llamada telefónica con el mandatario estadounidense, Donald Trump, en la mañana de este viernes con un objetivo marcadamente personal: rogar por su exclusión y la de su círculo familiar más cercano de la Lista Clinton de la OFAC. La comunicación, coordinada a las 8:15 de la mañana por los canales diplomáticos de la Casa de Nariño, dejó al descubierto la extrema vulnerabilidad del líder izquierdista colombiano frente a las asfixiantes sanciones financieras internacionales que pesan sobre su entorno por presuntos nexos con la financiación del narcotráfico.

Pese a los intentos de Petro por presentar la llamada como un acercamiento, la realidad es que no obtuvo ninguna aprobación o firma ejecutiva que alivie su situación. La inclusión en los listados de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) representa un gran golpe para la carrera política del colombiano, arrastrando consigo no solo su nombre, sino el de su esposa, Verónica Alcocer; su hijo, Nicolás Petro; y su ministro del Interior, Armando Benedetti.

Este sutil bloqueo del Departamento del Tesoro estadounidense, que congela activos e inhabilita financieramente a los sancionados en los mercados globales, se mantiene plenamente vigente bajo la grave sospecha de que dinero de economías ilegales penetraron las estructuras de poder del Ejecutivo. Ante la gravedad del aislamiento, la llamada fue vista por analistas como un desesperado manotazo de ahogado para limpiar su apellido antes de abandonar el poder.

Durante el intercambio, Petro intentó utilizar como moneda de cambio el cumplimiento de las metas de erradicación voluntaria de cultivos ilícitos. El mandatario le expuso a Trump que su plan alcanzó las 30.000 hectáreas intervenidas y que aspira a llegar a 41.000 al cierre del 2026. Sin embargo, este argumento carece de peso real a largo plazo para los intereses de la Casa Blanca, considerando que la financiación estadounidense para dicha iniciativa expira formalmente el próximo 31 de diciembre y que el modelo de sustitución no es del agrado de la administración norteamericana.

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Lejos de ceder ante las peticiones del líder colombiano, Trump adoptó una postura de cortesía puramente diplomática pero completamente estéril para las aspiraciones de Petro. Aunque el jefe de Estado norteamericano matizó la conversación señalando que "hará lo mejor" para evaluar el caso, la diplomacia estadounidense dejó en claro que no modificarará sus listas de manera unilateral ni inmediata. Por el contrario, Trump condicionó cualquier avance o entendimiento político futuro a que el gobierno saliente mantenga una transición pacífica y respete el juego democrático con la oposición interna.

La frustración de Gustavo Petro se hizo evidente pocas horas después de finalizar la comunicación, al ofrecer declaraciones públicas que revelaron la desconexión total entre Washington y la agenda de la Casa de Nariño. Petro manifestó su profunda extrañeza ante los medios de comunicación por el hecho de que Trump ignorara que las duras sanciones de la OFAC seguían pesando sobre su familia y que desconociera su frontal oposición a Abelardo De La Espriella.

El escenario político de cara al traspaso de mando del próximo 7 de agosto reduce al mínimo las posibilidades de Petro de eludir el cerco judicial y financiero. Con la inminente llegada a la presidencia de Abelardo De La Espriella, un líder firmemente alineado con los intereses de la Casa Blanca, el actual mandatario ve cómo se agota el tiempo para revertir unas sanciones que sepultan su credibilidad internacional.


(Con información de Revista Semana y Blu Radio)

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