El memorando, titulado "Actualizaciones sobre el sexo biológico y los espacios íntimos", establece una directiva clara para todas las sedes del departamento: los espacios íntimos, como baños y vestidores, deben estar designados según el sexo biológico determinado al nacer. Esta acción responde a la visión de la Administración Trump de que existen únicamente dos sexos, hombre y mujer, y que el respeto a esta realidad biológica es fundamental para el funcionamiento coherente y seguro del Estado.
El portavoz adjunto principal, Tommy Pigott, subrayó que esta política busca restaurar el sentido común en los espacios compartidos. Al fundamentar el acceso en la biología y no en autopercepciones, el Departamento de Estado elimina la ambigüedad que permitía la entrada de hombres biológicos en espacios reservados para mujeres, una práctica que había generado creciente preocupación por la privacidad y la integridad de las trabajadoras federales.
“La Administración afirma que hay dos sexos y que las instalaciones federales deben operar sobre esta base para garantizar la privacidad y la seguridad en los espacios compartidos”, afirmó la directiva emitida este lunes, marcando un retorno a las normativas objetivas y de larga data.
Esta implementación se ve respaldada por el histórico fallo de la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC) del pasado 26 de febrero. Bajo la presidencia de Andrea Lucas, la comisión determinó que excluir a hombres de los baños de mujeres es legal bajo el Título VII, revirtiendo así las normativas de la administración Obama que obligaban a las agencias a aceptar la "identidad de género" sobre la realidad física.
La nueva normativa no prohíbe los baños de ocupación única, los cuales siguen disponibles para quienes prefieran esa opción, pero es tajante al prohibir la presencia masculina en los vestuarios y salas de lactancia femeninas. Para la administración actual, estas medidas no son un acto de exclusión, sino un acto de protección hacia los derechos de las mujeres a tener espacios seguros y privados sin la presencia de personas del sexo opuesto.
Al desmantelar las políticas progresistas que ponían en riesgo la comodidad y seguridad de las mujeres en el trabajo, el gobierno reafirma que la protección de la privacidad femenina es una prioridad que no será sacrificada en favor de agendas ideológicas, devolviendo el orden y la lógica a las instituciones más importantes del país.