Durante un acto oficialista en el estado Falcón, transmitido por el aparato de propaganda VTV, Delcy Rodríguez admitió haber presionado a la titular del Fondo para liberar los fondos bloqueados. Según la vocera del régimen, el dinero se destinaría a sectores críticos como la electricidad y el agua, los mismos que han colapsado tras dos décadas de desidia y corrupción bajo el mando de la cúpula chavista.
🇻🇪‼️ | La encargada del régimen, Delcy Rodríguez, solicitó a la directora del FMI, Kristalina Georgieva, el acceso a 5,000 millones de dólares bajo la excusa de recuperar servicios públicos. Tras años de opacidad y saqueo, el chavismo intenta ahora echar mano a los recursos… pic.twitter.com/cEz12DHl7c
— UHN Plus (@UHN_Plus) April 22, 2026

Pese a que Rodríguez asegura tener "proyectos muy claros" para lograr la estabilidad macroeconómica y recuperar el ingreso de los trabajadores, la realidad en las calles de Venezuela cuenta una historia distinta. Sin ofrecer detalles técnicos ni planes concretos de transparencia, el régimen pretende echar mano a las reservas internacionales mientras mantiene un control absoluto sobre el gasto público, sin rendición de cuentas ni auditorías independientes.
“Le hablé de la necesidad de que Venezuela acceda a sus derechos especiales de giro... para que podamos recuperar infraestructura vital”, afirmó Rodríguez, omitiendo que la crisis de infraestructura es consecuencia directa de la gestión de su propio gobierno.
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, ha condicionado cualquier movimiento a la entrega de datos macroeconómicos confiables, un terreno donde el chavismo ha fallado sistemáticamente al ocultar cifras de inflación y PIB durante años. Georgieva enfatizó que la prioridad del organismo es el fortalecimiento institucional, una exigencia que choca frontalmente con la naturaleza autoritaria y opaca de la administración de Rodríguez.
Resulta contradictorio que, mientras Delcy Rodríguez intenta proyectar una imagen de "retorno al escenario internacional", el régimen continúe atacando la propiedad privada y las libertades económicas. La mandataria encargada descartó un programa de endeudamiento formal, intentando evitar la supervisión técnica que el FMI suele imponer a sus miembros, buscando únicamente el flujo de divisas frescas para sostener su estructura política.
“Venezuela sabe qué hacer, responsablemente, con sus recursos”, añadió la funcionaria, en una frase que genera profunda desconfianza.
Mientras Delcy Rodríguez posa de estadista ante el FMI, el pueblo venezolano sigue sufriendo las consecuencias de una moneda destruida y salarios de miseria.