La Armada de la Guardia Revolucionaria confirmó que las interceptaciones se produjeron tras acusar a las naves de navegar sin permisos y manipular sus sistemas de navegación para evadir la vigilancia iraní. El 'MSC Francesca', vinculado por Teherán a intereses israelíes, fue abordado por comandos armados que abrieron fuego contra el puente de mando, causando daños graves antes de trasladar la embarcación por la fuerza hacia aguas territoriales de Irán.

Este incidente ocurre apenas horas después de que el presidente Donald Trump anunciara una prórroga del alto el fuego temporal, pero insistiera en mantener el bloqueo naval absoluto sobre el estrecho para asfixiar económicamente al régimen. La respuesta de Irán ha sido la confrontación directa, declarando el tráfico marítimo en la zona como una "línea roja" .
“Aquellos que lleven a cabo violaciones de las normas de Irán serán objeto de acciones legales y decisivas. Alterar el orden en el estrecho de Ormuz es nuestra línea roja”, amenazó el cuerpo militar de élite en un comunicado.

El organismo británico UKMTO también había reportado que dos embarcaciones fueron hostigadas con disparos en las cercanías de la costa iraní, aún no se sabe si son las mismas que fueron secuestradas. La agresividad de la Guardia Revolucionaria parece una reacción desesperada ante un bloqueo que, según el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, está diseñado para colapsar las finanzas del régimen y obligarlo a entregar su material nuclear.
Para la administración Trump, este tipo de ataques no son más que señales de que el régimen iraní no está dispuesto a actuar como un actor responsable. Mientras Pakistán intenta mediar en el proceso diplomático, Teherán utiliza el estrecho de Ormuz como un campo de batalla para chantajear a las potencias occidentales.