El presidente Donald Trump manifestó su negativa a extender el alto el fuego con Irán, cuya vigencia expira este miércoles. Argumentó que no existe tiempo suficiente para más prórrogas y presionó por un pacto definitivo en las conversaciones actuales. Según el mandatario, un acuerdo permitiría que el país se fortaleciera nuevamente, aunque criticó la postura de la dirigencia del estado terrorista de Irán.

La administración estadounidense exige que Irán renuncie al enriquecimiento de uranio y a la obtención de armamento nuclear. Teherán sostiene que su programa tiene objetivos pacíficos, mientras el estrecho de Ormuz permanece bloqueado para el comercio mundial de crudo. El miércoles marca el límite para el cese de hostilidades en la guerra que involucra a Estados Unidos e Israel contra la República Islámica.
«No quiero hacer eso. No tenemos tanto tiempo».
El vicepresidente JD Vance viajará a Islamabad para una segunda ronda de negociaciones con los representantes iraníes. Vance estará acompañado por Steve Witkoff y Jared Kushner, buscando destrabar los puntos que impidieron un consenso el pasado 11 de abril. Pese a los esfuerzos diplomáticos de Washington, el gobierno iraní aún no ha confirmado oficialmente su participación en este nuevo encuentro en territorio pakistaní.

Trump calificó al pueblo iraní como extraordinario, pero señaló que sus líderes actúan bajo impulsos violentos que impiden el sentido común. El presidente enfatizó la necesidad de que el régimen de Teherán aplique la razón para evitar la reanudación de los combates tras la tregua. La presión diplomática busca desmantelar las capacidades de amenaza del estado iraní para asegurar la estabilidad en la región.
«Irán puede ponerse en una posición muy sólida si llegan a un acuerdo».
Estados Unidos mantiene un bloqueo naval riguroso contra las costas iraníes tras el fracaso de la primera ronda de contactos. Este martes, fuerzas estadounidenses interceptaron un buque cisterna vinculado a la República Islámica en aguas del Indopacífico. La medida responde al bloqueo previo que Teherán impuso en Ormuz como represalia por la ofensiva conjunta liderada por Estados Unidos y sus aliados.