El presidente Javier Milei arribó este jueves al portaaviones nuclear USS Nimitz, marcando un nuevo hito en su política de estrecha colaboración militar con los Estados Unidos. El mandatario aterrizó en la cubierta de la nave a bordo de un Grumman C-2 Greyhound, acompañado por una comitiva de alto nivel que incluyó a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y al canciller Pablo Quirno.

La actividad, organizada por el Comando Sur (SOUTHCOM), se desarrolló en el marco de los ejercicios navales Passex 2026, donde unidades de la Flota de Mar argentina operaron de manera combinada con la potencia norteamericana para elevar los estándares de adiestramiento y profesionalismo de las fuerzas locales.
Este despliegue conjunto, que incluyó maniobras de defensa aérea con cazas F-18 y helicópteros MH-60 Seahawk, refuerza el proyecto de la Base Naval Integrada en Ushuaia, un objetivo estratégico compartido con Washington para asegurar el acceso al continente antártico. Durante las jornadas previas frente a las costas de Trelew y Mar del Plata, destructores como el ARA “La Argentina” y el ARA “Sarandí” realizaron ejercicios de táctica naval y registro de naves junto al destructor estadounidense USS “Gridley”.
La presencia de oficiales argentinos dentro del Estado Mayor multinacional del Nimitz subraya la profundidad de este intercambio doctrinario, recuperando la tradición de los ejercicios “Gringo-Gaucho”. Para la administración libertaria, estas maniobras —habilitadas mediante decreto presidencial— son fundamentales para reinsertar al país en la agenda de seguridad global liderada por las democracias occidentales.

El dispositivo combinado reunió de forma escalonada a las unidades de la Flota de Mar junto al portaaviones y al destructor USS “Gridley”, alcanzando su máxima capacidad operativa frente a las costas de Necochea. En ese punto se incorporaron las corbetas ARA “Robinson” y ARA “Rosales”, junto a patrulleros oceánicos de última generación, para realizar ejercicios de visita, registro y captura de embarcaciones.
Finalmente, este encuentro en alta mar representa la segunda vez en dos años que un portaaviones nuclear estadounidense recorre aguas argentinas, tras la visita del USS George Washington en 2024. La continuidad de estos ejercicios bilaterales evidencia una hoja de ruta clara en la relación bilateral, donde la defensa y la interoperabilidad militar se han convertido en activos diplomáticos de primer orden.