El empresario tecnológico Sergey Brin ha iniciado una ofensiva financiera de 57 millones de dólares a través de la organización Building a Better California para oponerse a la creación de un impuesto extraordinario a los multimillonarios. La propuesta legislativa busca gravar con un 5% único los activos superiores a los 1.100 millones de dólares de los residentes del estado.
“Hui del socialismo con mi familia en 1979 y conozco la devastadora y opresiva sociedad que creó en la Unión Soviética. No quiero que California termine en el mismo lugar”, manifestó Brin.

Ante la posible entrada en vigor del tributo, Brin trasladó su residencia oficial a la zona de Lake Tahoe, en el estado de Nevada, antes del 31 de diciembre del año pasado. Esta maniobra incluyó la reubicación de 15 sociedades de responsabilidad limitada (LLC) hacia jurisdicciones con menores cargas impositivas como Nevada y Florida.
La normativa en disputa establece que el impuesto se aplicaría de forma retroactiva a quienes mantengan su domicilio en California al inicio de 2026, lo que ha impulsado a otros magnates como Larry Page y Peter Thiel a realizar movimientos migratorios similares.
La campaña orquestada por el cofundador de Google ha logrado recaudar un total de 93 millones de dólares mediante la formación de un bloque de oposición empresarial. Los fondos se destinan a promover medidas alternativas en la boleta electoral de noviembre y a cuestionar el diseño del gravamen, que incluye la tasación de propiedad intelectual, arte y valores.
Los impulsores del impuesto, encabezados por sindicatos de California, presentaron 1,6 millones de firmas para asegurar que la iniciativa sea votada por la ciudadanía a finales de este año. Según los términos de la propuesta, el 90% de lo recaudado se destinaría a financiar el sistema de salud pública para compensar recortes federales. El gobernador Gavin Newsom ha expresado reservas sobre la medida, señalando el riesgo de una fuga de capitales y de los principales contribuyentes fiscales del estado hacia otras regiones de los Estados Unidos.

El debate ha generado divisiones dentro del ecosistema de Silicon Valley, donde algunos ejecutivos como Jensen Huang han aceptado la posibilidad del tributo, mientras otros han optado por el traslado definitivo de sus sedes operativas a Texas o Florida. La resistencia liderada por Brin se concentra en denunciar lo que consideran un modelo económico de estancamiento.