El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, afirmó que las ventas constantes de armamento estadounidense y la cooperación bilateral en seguridad son elementos indispensables para el mantenimiento de la paz y la estabilidad en la región. Lai enfatizó que la autonomía y la seguridad en el estrecho de Taiwán no serán objeto de negociación ni sacrificio, posicionando a la isla en el núcleo de los intereses globales de suministro y defensa.
El pronunciamiento de Taipéi ocurre tras las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió a bordo del Air Force One que la continuidad de la asistencia militar a Taiwán funciona como una baza de negociación en las discusiones con Beijing. Trump, quien acaba de concluir una visita de Estado a China, señaló que alcanzó un entendimiento estratégico con Xi Jinping y que tomará una decisión definitiva sobre los próximos envíos de armas en un periodo corto, previa consulta con el mandatario taiwanés.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán recordó a la Casa Blanca los compromisos legales estipulados en la Ley de Relaciones con Taiwán, la cual obliga a Washington a suministrar los medios logísticos y defensivos necesarios para la autodefensa de la isla. La cancillería taiwanesa subrayó la vigencia de las denominadas "seis garantías", cláusulas diplomáticas que prohíben expresamente a Estados Unidos consultar con el régimen de Beijing las decisiones relativas al comercio de material bélico con Taipéi.
El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, declaró que la cuestión de Taiwán constituye el asunto más crítico en la agenda bilateral con Washington y exigió acciones concretas para frenar cualquier vía independentista. Wang afirmó que, durante la cumbre en Beijing, la delegación estadounidense mostró comprensión hacia las preocupaciones de soberanía chinas y ratificó que no respalda la independencia de la isla.
La agenda de la cumbre en el Gran Salón del Pueblo también incluyó acuerdos comerciales de reducción recíproca de aranceles, apertura de mercados agrícolas y la creación de comisiones bilaterales de inversión. En el plano internacional, el gobierno chino exhortó a Estados Unidos y a Irán a resolver sus disputas mediante canales diplomáticos para asegurar la estabilidad del mercado energético global.
Wang Yi defendió la necesidad de reabrir de manera permanente el estrecho de Ormuz al tránsito de hidrocarburos y consolidar los ceses al fuego vigentes en el Medio Oriente, vinculando la seguridad de las rutas marítimas con la estabilidad macroeconómica de las superpotencias.
(Con información de AFP y EFE)