Colombia atraviesa uno de los periodos más oscuros en la reciente escalada del conflicto interno. Entre el 24 y el 28 de abril las estructuras residuales bajo el mando de alias ‘Iván Mordisco’ han ejecutado una secuencia de 37 acciones terroristas que han sumido en el terror a los departamentos de Cauca, Valle del Cauca, Nariño y, más recientemente, Arauca. El balance muestra que el uso de tecnología como drones cargados con explosivos y el lanzamiento indiscriminado de cilindros bomba han dejado decenas de víctimas civiles, infraestructuras destruidas y corredores estratégicos bloqueados por retenes ilegales.
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— UHN Plus (@UHN_Plus) April 29, 2026
Un grupo de terroristas pertenecientes a las disidencias de las FARC, lideradas por el alias "Mordisco", emboscó un vehículo que transportaba trabajadores de un ingenio azucarero. El ataque se saldó con el asesinato de un guardia de seguridad, varios heridos y… pic.twitter.com/4yBSlfdlp3
El episodio más atroz de esta ofensiva ocurrió el pasado 25 de abril en el municipio de Cajibío, Cauca. Según documentos de inteligencia conocidos este miércoles, la detonación de un cilindro sobre la vía pública provocó una masacre que cobró la vida de 20 personas (15 mujeres y 5 hombres) y dejó 48 heridos, entre ellos cinco menores de edad. Este ataque, atribuido a las columnas 'Jaime Martínez' y 'Dagoberto Ramos', confirma que la población civil se ha convertido en el blanco principal de una guerra que busca presionar al Estado mediante el derramamiento de sangre inocente.
La táctica de las disidencias ha evolucionado hacia un terrorismo de alta precisión y simultaneidad. El reporte detalla cómo el 25 de abril fue el día de mayor intensidad, con más de veinte eventos que incluyeron ataques a estaciones de Policía en municipios como Jamundí y Santander de Quilichao, así como el hostigamiento con drones y granadas contra estaciones de servicio. En Valle del Cauca, la quema de vehículos de carga y el asesinato de un guardia de seguridad durante la emboscada a trabajadores de un ingenio azucarero evidencian el control territorial que los insurgentes pretenden imponer sobre la economía regional.
Ante esta realidad, la Asociación de Ciudades Capitales (Asocapitales) ha emitido un informe crítico sobre la política de 'paz total' del gobierno de Gustavo Petro. El documento sostiene que la estrategia gubernamental "no está logrando contener ni reducir la violencia". Por el contrario, los alcaldes denuncian que la coordinación de los atentados contra instalaciones militares y policiales, sumada a la impunidad con la que operan los drones de las FARC en zonas urbanas, demuestra un fortalecimiento de las capacidades operativas de los grupos ilegales bajo la sombra de los diálogos de paz.
En Nariño y Arauca, la situación es igualmente crítica. El 27 de abril, en el sector de El Plateado (Argelia), las disidencias lanzaron seis artefactos explosivos mediante rampas, afectando un colegio y viviendas civiles. En Saravena, Arauca, la ofensiva incluyó ataques contra maquinaria amarilla de empresas contratistas, paralizando obras de infraestructura vitales. Esta dispersión geográfica de los ataques sugiere una orden centralizada desde la comandancia de 'Mordisco' para saturar la capacidad de respuesta de la Fuerza Pública en múltiples frentes de manera simultánea.
La secuencia de horror continuó el 28 de abril con la destrucción controlada de tres cilindros bomba en Villa Rica y la activación de un vehículo cargado con explosivos en la vía hacia Santander de Quilichao. Mientras el Consejo de Estado frena medidas económicas del Gobierno y la política de seguridad es cuestionada desde todos los sectores, el suroccidente colombiano se desangra ante la guerrilla.
Fuentes: El Tiempo / Asocapitales