El Ministerio de Relaciones Exteriores de Austria anunció el pasado lunes la expulsión de tres empleados de la Embajada de Rusia bajo la sospecha de realizar actividades de espionaje. La medida se tomó tras un reporte de la radiotelevisión pública ORF que vincula a estos diplomáticos con el uso de complejos sistemas de antenas instalados en los tejados de la embajada y de un complejo diplomático en el distrito de Donaustadt. Según las autoridades, existe la presunción de que estas instalaciones permitían la interceptación de datos de organizaciones internacionales con sede en Viena.
La ministra de Relaciones Exteriores, Beate Meinl-Reisinger, subrayó que el espionaje representa un problema de seguridad nacional y que su gobierno ha decidido tomar medidas decisivas ante cualquier indicio de irregularidad. Aunque los diplomáticos gozan de protecciones especiales, la cancillería austriaca dejó claro que es inaceptable que la inmunidad diplomática sea utilizada como cobertura para recolectar información de manera encubierta, especialmente en una ciudad que alberga agencias clave como la ONU y la OIEA.
La decisión de expulsar a los funcionarios se produjo después de que el gobierno austriaco solicitara a Rusia el levantamiento de su inmunidad para avanzar con una investigación formal que confirmara las sospechas. Ante la negativa de Moscú para permitir que los fiscales investigaran el uso del llamado "bosque de antenas", Viena procedió a declarar a los empleados como persona non grata. Las autoridades de inteligencia (DSN) basaron sus sospechas en el tamaño y carácter inusual de las instalaciones satelitales rusas en la capital.
El Kremlin advirtió que responderá con firmeza ante lo que considera un deterioro provocado de las relaciones bilaterales, las cuales ya se encontraban en un nivel de tensión debido al contexto geopolítico actual en Europa. Moscú sostiene que sus empleados realizaban labores legítimas dentro del marco de la OBWE.
Este incidente ha impulsado al gobierno de Austria a proponer reformas legales para endurecer las penas contra el espionaje extranjero. La normativa vigente en el país solo castiga estas prácticas si afectan directamente a los intereses austriacos, pero la nueva propuesta busca extender esta protección a las organizaciones internacionales presentes en su territorio.
Fuentes: AP, Interia Wydarzenia.