Un hito científico ha permitido observar, por primera vez y en alta resolución, el desgarro de una placa tectónica en las profundidades del océano Pacífico, frente a las costas de Canadá. El estudio, publicado en la revista Science Advances, se centró en la placa Explorador, un fragmento de corteza oceánica que se hunde lentamente bajo la placa Norteamericana.
La placa Explorador, vecina de la más grande placa de Juan de Fuca, ha perdido velocidad en su avance, moviéndose a apenas dos centímetros anuales frente a los cuatro de su vecina. Esta diferencia rítmica generó la Zona de Falla de Nootka (NFZ), una fractura lateral de unos 20 kilómetros de ancho que penetra desde los sedimentos hasta el manto superior.

El descubrimiento de estos desgarros en la losa oceánica explica por qué bajo la isla de Vancouver, en el sector de la placa Explorador, no se detectan los temblores ni terremotos de baja frecuencia que sí ocurren en otras zonas. Según el líder de la investigación, Brandon Shuck, esto indica que la placa está casi totalmente separada del sistema. Una vez que este proceso de ruptura concluya, la zona de subducción de Cascadia se acortará unos 75 kilómetros, lo que representa un cambio significativo en la dinámica geológica de la región norteamericana.
La investigación también reveló que la Zona de Falla de Nootka no es una estructura simple, sino una red compleja que reactivó fallas antiguas hace cuatro millones de años. Con el tiempo, la deformación se concentró hasta formar la falla de transformación actual, donde el desplazamiento es puramente horizontal.
Los científicos proponen que los desgarros observados eran originalmente uno solo, pero fueron seccionados por el movimiento lateral de la corteza, lo que ofrece una ventana inédita a la evolución tectónica y al destino final de las placas oceánicas que dejan de subducir.