Disney ha comenzado a desmantelar silenciosamente las políticas de inclusión radical que alienaron a gran parte de su base tradicional. Este miércoles, se ha confirmado que el icónico saludo “Damas y caballeros, niños y niñas” ha vuelto a sonar en el monorraíl de Magic Kingdom y otras áreas clave. La decisión de 2021 de suprimir las distinciones de género para no "ofender" a una minoría ruidosa parece haber llegado a su fin, marcando el fracaso de un experimento social que intentó borrar las categorías naturales del lenguaje en el lugar más feliz del mundo.
El giro de la compañía no es casualidad, sino la respuesta a una crisis de identidad y financiera que ha perseguido a Disney desde que decidió abrazar la agenda de la cultura progre. Durante años, la eliminación de términos binarios y la "modernización" de sus guiones fueron recibidas con indignación por familias que veían en estas medidas un adoctrinamiento innecesario para los niños. La restauración del saludo clásico es un alivio para la mayoría de los visitantes que prefieren la tradición y la claridad biológica sobre las piruetas lingüísticas del "lenguaje inclusivo".

La presión de los inversores y la caída en la percepción de la marca han forzado a la directiva a "recalibrar" su enfoque. Mientras que en 2022 los gerentes de diversidad entrenaban a los empleados para evitar decir "damas" o "caballeros", hoy la empresa parece estar borrando ese rastro para volver a conectar con el público masivo. Este cambio se suma a la reciente eliminación de programas de diversidad en sus informes financieros, sugiriendo que el lema “Go woke, go broke” (vuélvete progre y québrate) ha calado hondo en la junta directiva tras millonarias pérdidas en taquilla y suscripciones.
En redes sociales, el hashtag #WereBack se ha vuelto tendencia, celebrando que la "magia" ya no necesita filtros de corrección política para ser disfrutada por todos.Para el visitante de 2026, el regreso de estas palabras no es un acto de exclusión, sino un retorno a la cortesía universal y a una normalidad que nunca debió ser cuestionada.