El multimillonario Ken Griffin, CEO de Citadel, ha confirmado su decisión de expandir sus operaciones en Miami tras denunciar el clima de hostilidad que impera en Nueva York bajo el mandato de Zohran Mamdani. Durante la Conferencia del Instituto Milken 2026, Griffin calificó de "espeluznante" un video en el que el alcalde neoyorquino señalaba su propiedad privada para promover nuevos impuestos a la riqueza.
Para el empresario, este ataque personal refleja una falta de juicio institucional y confirma que la administración de Nueva York no da la bienvenida al éxito, impulsando en su lugar un modelo de dependencia estatal que castiga a quienes generan prosperidad.

"Mamdani ha dejado claro que Nueva York no premia el éxito; nosotros elegimos un estado que protege la libertad y la dignidad frente a la dependencia del Estado".
Griffin instó a sus socios comerciales a seguir su ejemplo y "redoblar la apuesta" por estados que, como Florida, abrazan la libertad económica y el derecho al triunfo individual. Según el ejecutivo, la decisión de abandonar Nueva York fue acertada ante la deriva de una administración que prefiere las "limosnas distributivas" a la creación de oportunidades reales.
La gestión de Mamdani ha quedado marcada por la contradicción de atacar públicamente a los grandes contribuyentes mientras utiliza su capital para sostener los servicios de la ciudad. El propio alcalde agradeció recientemente a Griffin por sus donaciones al Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), un gesto que el empresario y sus defensores ven como una muestra de hipocresía política.
El traslado de Citadel a Miami simboliza una tendencia creciente de fuga de capitales desde estados con políticas de izquierda radical hacia territorios que fomentan el libre mercado. Griffin destacó que ciudades como Miami ofrecen un ecosistema donde la educación y la libertad personal son prioridades, en contraste con el intervencionismo punitivo de la Gran Manzana.
Analistas económicos advierten que la política de "impuestos a los ricos" de la alcaldía de Nueva York está debilitando la competitividad de la ciudad frente a rivales emergentes en el sur del país. La salida de Griffin y su firma representa una pérdida significativa de influencia financiera y empleo de alto nivel.