La tiranía comunista en Cuba ha intensificado su maquinaria de represión mediante amenazas de muerte explícitas contra los presos y líderes de la oposición que resisten dentro de la isla. Bajo la gastada narrativa de una "invasión inminente" por parte de los Estados Unidos, los esbirros de la Seguridad del Estado han comunicado a los disidentes que existen órdenes directas de ejecutarlos antes de que se produzca cualquier acción exterior. Estas coacciones ocurren mientras el presidente Donald Trump evalúa demostraciones de fuerza militar para restaurar la libertad frente a las costas del país caribeño.
“No te conviene que venga Trump porque te voy a eliminar, esa es la orden que hay”, advirtió el director de la Prisión Provincial de Camagüey Kilo 8, mayor Leonardo Suárez Rey.
Esta estrategia de terrorismo de Estado busca silenciar cualquier vestigio de resistencia interna mediante el amedrentamiento físico y psicológico de los activistas que hoy sufren en las mazmorras del régimen. El prisionero político Alieski Calderín Acosta denunció que esta es la tercera vez que recibe tal advertencia criminal, la cual se ha extendido a otros ciudadanos encarcelados injustamente por pensar diferente. La comunidad internacional ha sido alertada sobre estos planes de exterminio para evitar que la dictadura disfrace futuros asesinatos como supuestos accidentes o infartos.
“A los primeros que van a fusilar es a ellos, solo por pensar diferente”, expuso la hermana del preso político Roilán Álvarez Rensoler.

El acoso de la policía política también ha alcanzado a periodistas e intelectuales en libertad, a quienes se les ha notificado que serán "sacados de circulación" si se produce un ataque estadounidense. Según denuncias del Centro de Estudios Convivencia y de comunicadores independientes como Luis Cino, los agentes de la Seguridad del Estado han dejado claro que la tolerancia se ha terminado. Incluso las familias de los activistas son blanco de este odio ideológico, recibiendo amenazas de que los misiles norteamericanos serán dirigidos contra sus hogares por culpa de su labor opositora.
Este comportamiento criminal evoca los momentos más oscuros del castrismo, como cuando Fidel Castro ordenó llenar de explosivos el Presidio Modelo en 1961 para aniquilar a miles de reos si la invasión de Bahía de Cochinos prosperaba. Actualmente, el régimen ha activado el denominado "Plan Baraguá", un protocolo secreto de guerra que contempla el aislamiento total y el uso de los presos políticos como rehenes o moneda de cambio.
Fuentes: ABC, Diario de Cuba.