La administración de Estados Unidos escaló este jueves su ofensiva económica contra la dictadura cubana al imponer severas sanciones al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) y a la minera Moa Nickel. El anuncio, realizado por el secretario de Estado, Marco Rubio, busca asfixiar las fuentes de ingresos ilícitos que sostienen al régimen comunista en el poder.
Estas medidas, amparadas en la orden ejecutiva del 1 de mayo, permiten a Washington castigar a cualquier entidad extranjera que mantenga vínculos comerciales en sectores estratégicos como defensa, finanzas y energía. Rubio fue enfático al declarar que el objetivo es privar a las fuerzas militares del acceso a activos que amenazan la seguridad del hemisferio, advirtiendo que vendrán más designaciones en los próximos días.

El blanco principal de esta medida es GAESA, el opaco holding vinculado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias que controla cerca del 40% de la economía cubana. Con activos estimados en 18.000 millones de dólares, este conglomerado opera como una "economía dentro de otra", gestionando desde el turismo de lujo y las remesas hasta el comercio minorista en divisas, sin rendir cuentas al parlamento ni someterse a auditorías estatales.
El impacto de las sanciones secundarias se hizo sentir de inmediato con la estrepitosa retirada de la canadiense Sherritt International, que suspendió sus operaciones conjuntas en la isla horas antes del anuncio oficial. La minera, que operaba yacimientos de níquel y cobalto en Holguín a través de Moa Nickel, comenzó a repatriar a su personal tras la amenaza de Washington de sancionar a socios extranjeros que utilicen activos expropiados a ciudadanos estadounidenses.
Esta ofensiva se enmarca en una política de máxima presión que ha incluido el bloqueo de suministros de petróleo desde enero, lo que ha sumido a las provincias cubanas en apagones de más de veinte horas diarias. La Casa Blanca ha dejado claro que no tolerará la expansión de la influencia castrista en la región, especialmente ante el apoyo de La Habana a otras dictaduras del continente.
La designación de Moa Nickel es particularmente simbólica, pues ataca uno de los pocos sectores exportadores que generaban divisas frescas para el régimen de Miguel Díaz-Canel. Al señalar que esta empresa se beneficia de propiedades robadas a corporaciones estadounidenses, Washington activa mecanismos legales que desincentivan cualquier nuevo proyecto minero o energético en la isla.
(Con información de Bloomberg, EFE e Infobae)