Una exhaustiva investigación de un año liderada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) determinó que la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA incurrió en prácticas de discriminación racial ilegal. El informe concluye que la institución favoreció intencionalmente a solicitantes negros e hispanos en sus procesos de admisión, violando la ley federal y la jurisprudencia de la Corte Suprema al priorizar la composición racial por encima de la excelencia y el mérito.

"El proceso de admisión de la UCLA se ha centrado en la composición racial a expensas del mérito y la excelencia, permitiendo que la política racial desvié la atención de la universidad de su labor fundamental de formar a grandes médicos", declaró Harmeet K. Dhillon, fiscal general adjunta de los Derechos Civiles del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
Los hallazgos del DOJ revelaron disparidades alarmantes en las credenciales académicas de los admitidos; por ejemplo, en la cohorte de 2023, la mediana del examen MCAT para estudiantes negros e hispanos se situó en el percentil 68, mientras que los estudiantes que no revelaron su raza alcanzaron el percentil 96. La investigación demostró que la UCLA seleccionó aspirantes bajo la premisa ideológica de que los pacientes reciben mejor atención si son tratados por médicos de su misma raza, una postura que el Departamento de Justicia calificó como una distorsión de la misión médica.
"El racismo en las admisiones es ilegal y antiamericano, y este Departamento no permitirá que continúe", añadió la fiscal.
El informe también expuso documentos internos donde la dirección de admisiones instruía al comité sobre cómo alcanzar objetivos de diversidad mediante un enfoque "holístico" que evaluaba factores como la orientación sexual y eventos culturales. Incluso se utilizó un examen de preselección diseñado para que los aspirantes revelaran si pertenecían a grupos marginados, permitiendo que la facultad conociera y considerara la raza de forma deliberada. Según el DOJ, la institución llegó a plantear que negar la admisión a estos grupos podría provocar la muerte de futuros pacientes, una teoría utilizada para justificar la reducción de los estándares académicos.

"La ley federal y la jurisprudencia de la Corte Suprema son claras: la discriminación racial no tiene cabida en las instituciones de educación superior de nuestra nación", afirmó Bill Essayli, primer fiscal adjunto de los Estados Unidos para el Distrito Central de California.
La universidad confirmó que está analizando el informe del Departamento de Justicia ante la contundencia de las pruebas de discriminación intencional. Esta resolución coincide con el inicio de investigaciones similares en otras facultades de prestigio como Stanford y la Universidad Estatal de Ohio, como parte de un esfuerzo nacional por restaurar el mérito en la formación de los futuros médicos de Estados Unidos.
Fuentes: Fox News, Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ).