El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) informó este sábado de una "caza" sumamente eficaz en la Crimea ilegalmente ocupada, donde los combatientes del Centro de Operaciones Especiales 'Alfa' lograron neutralizar tres objetivos navales clave. Según el comunicado oficial, las fuerzas ucranianas utilizaron drones de combate para destruir los navíos de desembarco ‘Yamal’ y ‘Azov’, además de un tercer buque de guerra de tipo no identificado, debilitando significativamente la capacidad de despliegue de la Armada rusa.
La ofensiva no se limitó únicamente a la flota; el SBU también confirmó el impacto contra un sistema de radar y contra la infraestructura logística vital para el sostenimiento de las tropas invasoras en el frente sur. Esta doble ofensiva representa uno de los golpes más contundentes contra la Flota del Mar Negro en lo que va de 2026, demostrando que ninguna posición rusa en Crimea está a salvo de los nuevos sistemas de drones de largo alcance desarrollados por Kiev.
“El SBU ha llevado a cabo una eficaz 'caza' en Crimea: se han destruido tres buques, un radar y la logística del enemigo”, indicó el mensaje del organismo en su canal de Telegram, subrayando que la magnitud total de los daños sigue bajo evaluación técnica.

Paralelamente a la acción naval, las Fuerzas de Defensa de Ucrania lanzaron un ataque masivo contra el pulmón energético de la Federación Rusa. Drones ucranianos impactaron en cuatro instalaciones petroleras estratégicas, incluyendo una refinería en la ciudad de Syzran, situada en la región de Samara, a una distancia asombrosa de 1.000 kilómetros del territorio ucraniano. El jefe del Centro de Lucha contra la Desinformación, Andrí Kovalenko, confirmó el éxito de la operación publicando imágenes de los incendios en las plantas de almacenamiento.
El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania detalló que los ataques también alcanzaron una terminal de carga de petróleo en la región de Leningrado y una estación de bombeo en Krasnodar. Todas estas instalaciones son piezas fundamentales en la cadena de abastecimiento de combustible para las tropas rusas que combaten en el frente, por lo que su inutilización supone un obstáculo logístico inmediato para las operaciones ofensivas ordenadas por el Kremlin.
Mientras Kiev celebraba estos éxitos estratégicos, el territorio ucraniano también sufrió la presión enemiga. La Fuerza Aérea informó haber interceptado 190 drones rusos durante la noche, aunque al menos 28 lograron impactar en 17 puntos diferentes del país. A pesar de estos daños, las autoridades ucranianas enfatizaron que su estrategia de golpear al adversario "en profundidad" (más allá de las líneas de contacto tradicionales) está rindiendo frutos al asfixiar la economía de guerra rusa y desmantelar su control sobre el Mar Negro.