Durante una emisión en directo de la cadena pública Ofogh, el presentador de noticias Hossein Hosseini empuñó y disparó ráfagas con un fusil de asalto AK-47 en pleno plató de televisión. La insólita puesta en escena se ejecutó bajo la supervisión directa de un instructor encapuchado perteneciente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), la rama militar de élite del régimen chií, evidenciando el absoluto control que el estamento castrense ejerce actualmente sobre los medios de comunicación de Teherán.
El incidente escaló en gravedad cuando Hosseini apuntó el arma de guerra hacia una bandera de los Emiratos Árabes Unidos colocada detrás de su escritorio y abrió fuego, para posteriormente efectuar un segundo disparo hacia el techo del set de grabación. El ataque simbólico contra la enseña emiratí responde a las represalias del régimen persa contra las infraestructuras de Abu Dabi tras el alineamiento de este país del Golfo con las potencias occidentales.
La propaganda bélica no se limitó a este canal; en otra emisora estatal, la conductora Mobina Nasiri apareció en pantalla abrazando un arma de fuego enviada desde la plaza Vanak de Teherán, jurando solemnemente su disposición a sacrificar su vida en el campo de batalla.
La militarización de los presentadores de noticias forma parte de una estrategia institucional bautizada por el aparato estatal como un plan de "preparación pública para defender la nación". Fuentes internacionales confirman que el gobierno de los ayatolás ha comenzado a impartir instrucción acelerada en el manejo de armamento de infantería a civiles mediante el establecimiento de "puestos de armas" en vías públicas, plazas principales y sesiones de entrenamiento balístico dentro de las mezquitas de las ciudades más importantes del país.
Esta agresiva campaña de movilización de voluntarios civiles coincide con el recrudecimiento de la censura interna y la persecución estatal contra cualquier ciudadano sospechoso de disidencia o de compartir información con el exterior. Con los periodistas de la televisión oficial iraní disparando fusiles automáticos en vivo se ratifica que la teocracia prefiere preparar el terreno cultural y psicológico de sus ciudadanos para un conflicto armado prolongado, desafiando abiertamente la estabilidad de todo el Medio Oriente.
(Con información de El País, New York Post)