Este sábado, Venezuela alertó a la comunidad internacional sobre un derrame de hidrocarburos proveniente de Trinidad y Tobago. Según los reportes preliminares, el vertido ha provocado una "afectación ambiental" que se extiende por el Golfo de Paria y alcanza las zonas costeras de los estados Sucre y Delta Amacuro. La situación es urgente debido al impacto directo sobre áreas marinas, costas y ecosistemas de alta fragilidad que ambos países comparten en la región.

Las evaluaciones técnicas realizadas por los organismos oficiales evidencian riesgos para manglares, humedales y diversas especies de fauna marina. Se advierte que el derrame compromete recursos hidrobiológicos estratégicos, lo que pone en peligro la seguridad alimentaria de las poblaciones locales y el equilibrio ecológico del oriente del país.
“Se ha instruido a la Cancillería para que solicite información sobre este incidente, así como el plan de acción para la mitigación y contención del derrame”, reza el comunicado difundido por Miraflores.
En la queja formal, se pidió el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el derecho internacional ambiental y la adopción de medidas de reparación. Mientras tanto, comunidades pesqueras de Sucre y Delta Amacuro han expresado su preocupación por la parálisis de sus actividades y el daño a sus herramientas de trabajo debido a la presencia de crudo en el agua.
El régimen venezolano aseguró que continuará monitoreando la situación y desplegando acciones para resguardar a las comunidades afectadas por el crudo. No obstante, la transparencia en el manejo de este tipo de desastres ambientales sigue bajo la lupa, dado el historial de incidentes similares dentro de la propia industria petrolera nacional.
Fuentes: EFE, Demócrata.