El estado de Alaska ha reanudado un controvertido programa de "manejo de depredadores" que autoriza el uso de helicópteros y avionetas para localizar y eliminar osos pardos, negros y lobos en el suroeste de la región.
Esta estrategia busca frenar la depredación de las crías de la manada de caribúes de Mulchatna, cuya población ha sufrido una caída catastrófica. De los casi 200,000 ejemplares que existían en la década de los noventa, la cifra se desplomó a poco más de 16,000 en el año 2025, poniendo en riesgo la subsistencia de comunidades indígenas que dependen de este animal.

La decisión de intensificar estas operaciones aéreas se apoya en un fallo del juez Adolf Zeman emitido este mes, el cual permitió la reactivación temporal del programa pese a las demandas de grupos conservacionistas.
Según las autoridades estatales, la eliminación de depredadores es necesaria porque los índices de supervivencia de las crías han mostrado mejoras tras las primeras intervenciones. Hasta la fecha, el programa ha resultado en la eliminación de aproximadamente 191 osos y cerca de 20 lobos en apenas tres años.
Organizaciones como Alaska Wildlife Alliance y el Center for Biological Diversity advierten que la depredación no es la causa principal del declive del caribú, sino que factores como la brucelosis, la pérdida de líquenes esenciales para su dieta y el cambio climático en el Ártico son los verdaderos responsables del colapso.
La intervención humana en este ecosistema herido plantea un dilema ético y científico sobre cómo gestionar la biodiversidad en el territorio. El debate continúa abierto mientras los helicópteros sobrevuelan las zonas de parto en busca de depredadores considerados una amenaza.
Fuentes: Ecoosfera.