La compañía británica, que en 2024 consolidó una alianza estratégica con Home Depot para instalar estudios de diseño dentro de sus sucursales, se declaró en bancarrota acogiéndose al Capítulo 7. El cierre repentino ha dejado a cientos de clientes con proyectos a medio terminar y miles de dólares en riesgo, mientras la empresa desaparece del mercado estadounidense.
La magnitud del desastre financiero se refleja en testimonios como el de Melissa Dethlefsen, una clienta que desembolsó más de 23.000 dólares por una cocina que debía ser entregada esta semana. Tras el cierre de las salas de exposición, Dethlefsen se encontró con una casa en plena obra y sin respuestas por parte de la empresa.
"Tienen todo nuestro dinero y no sabemos qué está pasando; es devastador para una familia de cinco", declaró Melissa a medios locales, sumándose a la lista de afectados que ahora dependen de investigaciones bancarias para intentar recuperar sus fondos.
El impacto no solo es económico para los consumidores, sino laboral para cientos de trabajadores que fueron despedidos de forma repentina. Según reportes de la cadena WFSB en Connecticut, los empleados fueron notificados del cierre inmediato mediante una videollamada por Zoom el pasado 23 de abril a las 4 de la tarde. En cuestión de minutos, los sistemas informáticos se bloquearon, dejando a gerentes y diseñadores en la calle sin haber recibido los 60 días de preaviso que exige la ley federal.
“Wren Kitchens nos ha informado de que ha cesado sus operaciones, incluyendo el cierre de sus estudios en nuestras tiendas. No habíamos recibido aviso previo de su intención de cerrar y estamos evaluando cómo ayudar a los clientes afectados”, comunicó Home Depot, desmarcándose de la decisión unilateral de su socio.
Como consecuencia, se ha presentado una demanda colectiva contra la filial estadounidense de Wren Kitchens por la presunta violación de la Ley de Notificación de Ajuste y Reentrenamiento de Trabajadores (WARN). Esta legislación obliga a las empresas con más de 100 empleados a notificar con antelación los despidos masivos.
"Nadie recibió nada; en cuanto salimos de las oficinas, todas las computadoras quedaron en negro", relató Anes Hodzic, exgerente de una sala de exposición en Newington.

Madison Cohen, diseñadora de cocinas en New Haven declaró: “Nadie lo sabía, ni nuestros gerentes, nadie en toda la empresa. Estaba en medio de una reunión con un cliente cuando nos dijeron que todos habíamos perdido nuestros trabajos porque la empresa había cerrado”.
Mientras las 15 tiendas físicas de la costa este permanecen con las persianas bajadas, la comunicación de Wren Kitchens se ha limitado a un breve mensaje en su sitio web instando a los clientes a rellenar un formulario de contacto. Sin embargo, afectados que lograron comunicarse con la oficina central en el Reino Unido aseguran que el personal ha recibido instrucciones estrictas de no hablar con la prensa y limitarse a recopilar información sin ofrecer soluciones concretas ni plazos de reembolso.
Fuentes: New York Post / USA Today / NBC Connecticut / WFSB News