Un bebé de apenas un año y medio se convirtió en la última víctima colateral de la violencia criminal en Montevideo, tras ser alcanzado por los disparos de un ataque sicario. El sangriento episodio ocurrió en el barrio Colón, cuando el padre del menor, un joven de 24 años que era el objetivo real del atentado, llegaba a su domicilio en un automóvil rojo.

Según los reportes policiales, dos delincuentes en moto abrieron fuego contra el vehículo, impactando al menos siete veces el parabrisas. El pequeño falleció minutos después de ingresar a un centro de salud local, mientras que su padre permanece estable tras recibir tres impactos de bala.
El ministro del Interior, Carlos Negro, expresó su "profunda indignación" y aseguró que la Policía Nacional no se detendrá hasta capturar a los responsables. “Sin contemplación para los culpables, vamos a seguir trabajando con más firmeza que nunca para frenar la violencia que genera el crimen organizado”, manifestó el jerarca en sus redes sociales.
Este homicidio ocurrió, paradójicamente, el mismo día en que el Sistema de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav) presentó sus cifras de 2025. El informe revela una realidad alarmante: se detectaron 2.536 nuevos casos de violencia contra menores, sumando un total de 9.138 episodios abordados durante el año. Los datos oficiales indican que una de cada cinco víctimas tiene entre 0 y 5 años, evidenciando que la población más vulnerable está quedando atrapada en un ciclo de negligencia, maltrato físico y, cada vez con mayor frecuencia, violencia armada.
La coordinadora del Sipiav, María Elena Mizrahi, destacó que el país enfrenta el desafío urgente de generar cambios culturales para modificar las formas de relacionamiento basadas en el abuso de poder. Sin embargo, la realidad clínica en los hospitales públicos muestra una faceta mucho más cruda; entre 2024 y 2025, casi un centenar de menores de 18 años ingresaron con heridas de bala.
La muerte del bebé en el barrio Colón ha reavivado el debate sobre la seguridad ciudadana y la exposición de la infancia al narcotráfico. Los vecinos de las calles Albéniz y Pasaje J relataron haber escuchado una ráfaga de disparos seguida de gritos desgarradores, en una zona que se ha vuelto cada vez más hostil debido a las disputas por el control de puntos de venta de droga.
Este caso se suma a una serie de ataques en espacios públicos que han puesto a Uruguay en el foco de organizaciones internacionales por el deterioro de la seguridad infantil. Mientras el gobierno promete firmeza, la sociedad civil reclama medidas concretas que vayan más allá de la indignación ministerial.