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El colapso petrolero de Venezuela a la vista del mundo: explosión en planta estratégica del Lago de Maracaibo deja varios heridos

El siniestro en el complejo Lamargas, operado por la firma china Chinaconcord, pone en entredicho la capacidad de recuperación de PDVSA tras años de negligencia estructural

Por UHN Plus
El colapso petrolero de Venezuela a la vista del mundo: explosión en planta estratégica del Lago de Maracaibo deja varios heridos

Una masiva explosión seguida de un incendio de grandes proporciones en la planta compresora de gas Lamargas sacudió este viernes los yacimientos del Lago de Maracaibo, el corazón histórico de la industria petrolera venezolana. El incidente, ocurrido a las 7:00 a.m., obligó a decenas de trabajadores a lanzarse al lago para escapar de las llamas y el humo tóxico.

 Aunque el régimen de PDVSA ha mantenido un hermetismo habitual, fuentes internacionales y sindicatos locales confirman que al menos seis operarios sufrieron quemaduras graves, elevando la alarma sobre las condiciones críticas en las que opera el personal en las plataformas occidentales.

"La explosión se habría originado por una falla crítica en los depuradores de gas, que estaban inundados de crudo", señalaron técnicos del sector a agencias de noticias internacionales.

La planta Lamargas es una pieza de ingeniería vital que mantiene la presión de los yacimientos para permitir la extracción de crudo. Operada bajo una alianza estratégica por la empresa China Concord Resources Corp (CCRC), esta planta representa el modelo de "apertura al capital extranjero" que el nuevo gobierno de transición ha intentado vender a mercados de Europa y Estados Unidos. 

Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de EE. UU. en enero, Delcy Rodríguez ha buscado legitimidad económica mediante la firma de nuevos contratos con gigantes como Chevron, Eni y Repsol. No obstante, estos acuerdos diplomáticos y la flexibilización de sanciones no pueden ocultar la realidad de una industria que se cae a pedazos. 

La tragedia en Lamargas es el síntoma de una PDVSA que, a pesar del cambio de mando, sigue arrastrando los vicios de una década de corrupción y desinversión. El Lago de Maracaibo, por su parte, ya asfixiado por derrames constantes y la proliferación de bacterias, enfrenta ahora una nueva descarga de hidrocarburos producto de la explosión.

Mientras los heridos están en hospitales que también sufren carencias, la atención se centra en la responsabilidad de la operadora china y la supervisión del Ministerio de Petróleo.


Fuentes: El Tiempo, AFP, El Nacional.

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