Rose Inessa-Ethington y su pareja, Blue Inessa-Ethington, enfrentan cargos federales por secuestro parental internacional tras una fuga que atravesó tres países y que, según la familia, tenía como objetivo someter al menor a una cirugía de reasignación de género en la isla.
La alarma se activó cuando el grupo, que supuestamente viajaba a Calgary, Canadá, para un viaje de campamento el pasado 28 de marzo, no regresó en la fecha acordada ni llegó a los destinos previstos. Las investigaciones revelaron que, tras cruzar la frontera canadiense, los acusados volaron desde Vancouver hacia Ciudad de México y, posteriormente, desde Mérida hacia La Habana el 1 de abril.

La madre biológica, que comparte la custodia con Rose, denunció la desaparición tras perder contacto total con su hijo, quien mediante engaños le había asegurado por teléfono que ya se encontraban acampando en Canadá. El caso tomó un carácter de extrema urgencia cuando familiares del menor expresaron ante las autoridades su temor por la integridad física del niño.
Según los documentos judiciales, existían serias sospechas de que Rose (quien se identifica como mujer trans) pretendía llevar al menor a Cuba para realizarle procedimientos quirúrgicos de reasignación de género antes de que este alcanzara la pubertad, alegando una identidad femenina que la familia atribuye a un proceso de manipulación por parte del padre.

“Nuestra prioridad en cada caso de secuestro parental es la seguridad y el bienestar del niño. Este caso refleja la fortaleza de las alianzas para localizar víctimas y garantizar la rendición de cuentas”, declaró Robert Bohls, agente especial a cargo de la oficina del FBI en Salt Lake City.
Tras la orden de un tribunal de Utah que otorgó la custodia exclusiva a la madre el 13 de abril, las fuerzas de seguridad cubanas localizaron al grupo en la isla tres días después. El lunes pasado, ambos acusados fueron deportados a Estados Unidos y presentados ante un tribunal en Richmond, Virginia, antes de ser trasladados a Utah para enfrentar el juicio formal en la corte federal del centro de Salt Lake City.
“Estamos agradecidos con las fuerzas del orden por trabajar con rapidez para devolver al niño a su madre biológica”, señaló Melissa Holyoak, fiscal federal adjunta para el Distrito de Utah, tras confirmarse la reunificación familiar.
La recuperación del menor fue posible gracias a la colaboración del Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado y las oficinas de enlace del FBI en Ciudad de México y La Habana. El éxito de la misión ha sido celebrado por la fiscalía federal, destacando que la rapidez de la intervención evitó que se concretaran planes que habrían tenido consecuencias permanentes e irreversibles para la salud del niño de 10 años.