El gendarme argentino Nahuel Gallo rompió el silencio este sábado para detallar las sistemáticas violaciones a los derechos humanos que sufrió durante su detención en Venezuela. En una entrevista con la señal TN, Gallo denunció haber sido víctima de golpes, amenazas con picanas eléctricas y simulacros de ejecución por parte de los servicios de inteligencia del régimen.
El oficial fue interceptado en diciembre de 2024 en la frontera con Colombia y trasladado a Caracas tras ser acusado infundadamente de espionaje, un cargo que el chavismo suele utilizar para criminalizar a extranjeros y opositores. Según el testimonio de Gallo, el motivo de su arresto fue el hallazgo de mensajes privados en su teléfono móvil donde criticaba la gestión de Nicolás Maduro.
A partir de ese momento, comenzó un calvario que lo llevó al centro de detención El Rodeo I, un lugar que describió como un epicentro de tortura. Allí fue obligado a vestir el uniforme de los presos políticos y sometido a condiciones de aislamiento extremo, formando parte de una estrategia de propaganda orquestada por altos mandos del oficialismo venezolano.

“Me ponían la escopeta en la cabeza y la picana en la oreja diciéndome que diga la verdad o la iba a pasar mal”, relató Gallo sobre los interrogatorios.
Entre los horrores descritos, el gendarme mencionó la existencia de la “cámara del tiempo”, una celda despojada de cualquier mobiliario donde los prisioneros eran encerrados desnudos y esposados para ser torturados con gas pimienta. También denunció un área de castigo en el cuarto piso del penal, donde la vigilancia era constante y los abusos físicos eran la norma.
Gallo recordó cómo un compañero de celda peruano fue agredido simplemente por preguntar sobre la duración de su detención, evidenciando el trato inhumano que impera en los centros de reclusión del país caribeño. El oficial señaló directamente a Diosdado Cabello, actual ministro del Interior, como el responsable político de su situación.
Afirmó que fue utilizado como un "trofeo" de propaganda en el programa televisivo de Cabello, donde se le acusaba públicamente de espionaje para justificar su secuestro estatal. Gallo enfatizó que su caso no es aislado y que en Venezuela permanecen más de 500 presos políticos, incluyendo a ciudadanos extranjeros que son utilizados como piezas de canje o presión diplomática.
“Yo era un preso político de Diosdado Cabello. Varias veces me nombró en su programa recalcando que yo estaba preso por espionaje”, aseguró el gendarme.
Nahuel Gallo logró regresar a Buenos Aires el pasado 2 de marzo gracias a una mediación en la que participaron directivos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Desde su llegada, ha comenzado a colaborar con la justicia argentina en el marco de una causa por crímenes de lesa humanidad que investiga las atrocidades del régimen venezolano.
Fuente: EFE.