El régimen totalitario de Cuba elevó al máximo su retórica agresiva contra Estados Unidos al advertir este domingo que cualquier intervención militar para deponer la dictadura derivará en un “baño de sangre” en la isla. La amenaza armada fue pronunciada por el canciller del aparato castrista, Bruno Rodríguez, luego de que agencias de inteligencia occidentales destaparan la compra secreta de más de 300 drones de combate por parte de La Habana.
El alarmante incremento de la tensión bilateral se desató tras revelarse que el régimen adquirió centenares de drones rusos e iraníes para planificar ataques contra objetivos norteamericanos. Según informes de inteligencia publicados por Axios, la cúpula militar de Miguel Díaz-Canel debatió escenarios de agresión directa contra la base naval de Guantánamo, buques de la Armada estadounidense y zonas costeras del estado de Florida.

La alarmante cercanía de estos vectores de ataque encendió las alertas en Washington debido a la histórica cooperación de la dictadura cubana con actores malignos, redes de narcotráfico y Estados patrocinadores del terrorismo. Para contener la amenaza castrista, el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una sorpresiva visita a La Habana con el fin de notificar personalmente a los jerarcas de la tiranía que la Casa Blanca no tolerará que la isla siga operando como plataforma de agresión continental.
El vicecanciller de la dictadura, Carlos Fernández de Cossío, intentó victimizar al aparato estatal denunciando una supuesta campaña internacional destinada a justificar una intervención armada. Sin embargo, la presión política sobre la Habana se intensificó notablemente tras las recientes advertencias del presidente Donald Trump, quien sugirió acciones contundentes contra el castrismo tras propiciar la caída de Nicolás Maduro en Venezuela a principios de año.
El despliegue estratégico del portaaviones USS Gerald Ford en aguas del Caribe fue minimizado con ironía por Bruno Rodríguez, quien cuestionó el calado del buque insignia estadounidense cerca de sus costas, aunque reconoció el peligro real que representan las advertencias de la Casa Blanca. Los analistas de seguridad señalan que las amenazas del funcionariado cubano buscan desviar la atención de la severa crisis interna que lacera a la población civil.
(Con información de EFE y Axios)