El ajuste laboral afectará a 301 trabajadores distribuidos en oficinas, equipos de ventas y centros de producción clave como Pontecesures, Sebares, La Penilla, Miajadas, Reus y Girona. Nestlé España, que emplea a más de 4.100 personas, justifica esta decisión por la necesidad de adaptarse a un mercado marcado por el aumento de los costes operativos y la digitalización de procesos, buscando asegurar la viabilidad del negocio a largo plazo.
“La compañía ve necesario adaptarse a los retos actuales del mercado y avanzar hacia un modelo más eficiente, ágil y focalizado en sus marcas estratégicas”, explicó la filial española en un comunicado oficial tras notificar la medida a la representación legal de los trabajadores.

A pesar de que Nestlé España registró una cifra de negocio de 2.894 millones de euros en 2025, con un crecimiento en exportaciones, la matriz internacional enfrenta una presión global para reducir gastos. El grupo anunció recientemente una reducción masiva de 16.000 empleos en todo el mundo tras un ejercicio en el que sus beneficios netos globales cayeron un 17% debido a la inflación y la debilidad del consumo.
El sector del gran consumo atraviesa una transformación donde el avance de la marca blanca (o de distribución) ha obligado a las grandes firmas premium a reestructurar sus costes para mantener la competitividad. Para los analistas del mercado, este ERE es el reflejo de una economía donde la eficiencia y la automatización se imponen como prioridades ante un consumidor que prioriza el ahorro en el contexto actual.