El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó la entrada en vigor de una tregua de diez días con el Líbano, fruto de la mediación directa de Donald Trump. Pese al cese de hostilidades, el líder israelí advertió que el ejército no ha concluido sus objetivos militares y la pausa no significa el fin de la guerra contra el terrorismo islámico.
Netanyahu fue enfático al señalar que Israel mantiene la libertad de acción para neutralizar cualquier amenaza de cohetes o drones que ponga en riesgo a sus ciudadanos. El mandatario subrayó que el desmantelamiento de Hezbolá es una meta innegociable que requiere paciencia y una presión constante que no se logra "de la noche a la mañana".
“Hay medidas que tenemos previstas adoptar en relación con la amenaza de cohetes y drones que no voy a detallar aquí. No hemos terminado todavía el trabajo”, sentenció Netanyahu.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha impuesto su autoridad en este conflicto con un contundente "basta significa basta", vetando formalmente nuevos bombardeos mientras la tregua se mantenga vigente. Esta intervención de la Casa Blanca ha forzado un escenario inédito de contactos directos entre los gobiernos de Israel y Líbano para abordar el desarme de las milicias chiíes.
🇮🇱🇱🇧‼️ | El Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha hecho un balance de los objetivos alcanzados durante la actual campaña militar y ha subrayado la estrategia de Israel para garantizar la seguridad en su frontera norte. El mandatario confirmó el inicio de un alto al… pic.twitter.com/Vl3cV0UwYM
— UHN Plus (@UHN_Plus) April 17, 2026
En las conversaciones auspiciadas por EE. UU. se discute la retirada de tropas del sur del Líbano y el retorno de prisioneros, bajo la estricta vigilancia de que Hezbolá no utilice este respiro para fortalecer sus posiciones. La derecha israelí observa con cautela estos movimientos, recordando que cualquier concesión en el pasado ha sido explotada por el integrismo para lanzar nuevos ataques.
La tregua de diez días se perfila como un ultimátum para el gobierno libanés, que debe demostrar su capacidad para controlar a las milicias chiíes bajo la presión del eje Trump-Netanyahu. Israel ha reafirmado que su compromiso con la tregua termina en el momento en que se ponga en riesgo la integridad de un solo israelí.