En un acto cargado de simbolismo y peso histórico, el rey Carlos III se dirigió este martes a una sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos, marcando la primera intervención de un soberano británico en el Capitolio desde 1991. Recibido por el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, el monarca enfatizó la indisoluble unión entre Londres y Washington, especialmente tras el reciente intento de atentado contra el presidente Donald Trump.
"Nos reunimos tras el incidente que intentó dañar el liderazgo de su nación y fomentar un miedo y discordia más amplio", sentenció Carlos III

El discurso no estuvo exento de la característica flema británica. Carlos III bromeó sobre la relación bilateral citando a Oscar Wilde, al recordar que ambas naciones tienen "muchas cosas en común, excepto el idioma". Con un tono que transitó entre la calidez personal y la solemnidad institucional, el rey también rindió homenaje a su difunta madre, la reina Isabel II, y apeló a la fe cristiana como una "inspiración diaria", aunque haciendo un llamamiento inclusivo a valorar a las personas de todas las creencias.
Haciendo referencia a los conflictos que asolan Europa y el Medio Oriente, el monarca destacó que el mundo atraviesa tiempos de "inmensos desafíos" que exigen una coordinación sin fisuras entre el Reino Unido y Estados Unidos.
Podemos estar de acuerdo en que no siempre estamos de acuerdo, pero cuando encontramos la manera de estarlo, se produce un gran cambio para el bien de nuestros pueblos", afirmó III con pragmatismo.

El rey también recurrió a la historia estadounidense para dar fuerza a su mensaje, citando el discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln para recordar que "el mundo nunca olvidará lo que hacemos". Carlos III asumió ante los legisladores el "peso de la historia" sobre sus hombros, presentándose como un embajador de la amistad británica y un defensor de quienes arriesgan sus vidas diariamente al servicio de la democracia.
El monarca cerró su intervención pidiendo que "Dios bendiga a Estados Unidos y al Reino Unido", instando a ambos países a comprometerse nuevamente en el servicio desinteresado hacia sus ciudadanos y el resto del mundo.