El escenario político en Brasil se encamina hacia una de las batallas electorales más cerradas de su historia reciente. Según la última encuesta de la consultora Nexus, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro se encuentran en un empate técnico de cara a la segunda vuelta de octubre.
Mientras que en la primera vuelta Lula lidera con un 41% frente al 36% del hijo del exmandatario, la brecha se pulveriza en el balotaje: el líder del PT obtendría un 46% contra un 45% de Bolsonaro.

La polarización es tan extrema que ambos candidatos registran un 48% de rechazo, lo que significa que casi la mitad del electorado se niega rotundamente a votar por cualquiera de los dos. Flávio Bolsonaro ha logrado consolidarse como el heredero natural del bloque conservador tras la condena de su padre, Jair Bolsonaro, quien cumple una sentencia de 27 años por intento de golpe de Estado.
Por su parte, Lula busca un cuarto mandato en un clima de fatiga social, donde figuras alternativas como Ronaldo Caiado o Romeu Zema no consiguen romper la hegemonía de la disputa "Lula-Bolsonaro".
La economía se ha convertido en el factor decisivo que podría inclinar la balanza. El informe de Nexus revela que el 59% de los brasileños reporta algún nivel de endeudamiento, y la mitad de la población admite tener serias dificultades para costear alimentos, medicamentos y servicios básicos en comparación con 2022.
A pocos meses de los comicios, la aprobación del gobierno de Lula oscila apenas entre el 45% y el 46%, lo que deja poco margen para el error en la recta final. Flávio Bolsonaro, designado como sucesor del bolsonarismo en diciembre pasado, ha logrado capitalizar el descontento de las familias que enfrentan mayores dificultades financieras.