El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado su apoyo total a Benjamin Netanyahu para que continúe como primer ministro de Israel en medio de una profunda crisis institucional. El gobierno de coalición colapsó tras diferencias irreconciliables respecto a un proyecto de ley que pretendía legalizar la exención del servicio militar para estudiantes de academias rabínicas (Torato Unamuto).
La Casa Blanca considera a Netanyahu su principal socio estratégico en Medio Oriente, especialmente en el contexto del conflicto contra el régimen terrorista de Irán. Trump planea involucrarse activamente en la campaña electoral israelí, y no se descarta una reunión de alto nivel en Washington o Mar-a-Lago antes de los comicios de septiembre
Netanyahu enfrenta un escenario electoral complejo frente a una oposición unida bajo la alianza de Naftali Bennett y Yair Lapid. Mientras el bloque del actual premier se encuentra fracturado por la disputa sobre el enrolamiento militar, la oposición busca capitalizar el descontento de los sectores laicos.

La fecha definitiva de las elecciones debe ser consensuada en las próximas horas, con septiembre como el mes más probable para evitar las festividades religiosas. Netanyahu intenta dilatar el proceso para rearmar su estrategia política, mientras que la oposición presiona por una resolución rápida.
Trump regresará a Washington tras su gira por Beijing para abordar la crisis bélica con Irán, que persiste en su bloqueo al estrecho de Ormuz y en su programa nuclear. Existe un dilema en la administración estadounidense: evitar una escalada militar mayor, pero asegurar que el régimen chiíta ceda ante la presión diplomática. Se espera un contacto telefónico inminente entre Trump y Netanyahu para coordinar acciones tácticas.
(Con información de Infobae)