En una sesión crítica sobre la situación en Oriente Medio celebrada este miércoles 15 de abril, Estados Unidos elevó un llamado urgente ante el Consejo de Seguridad de la ONU para conformar un frente común contra los rebeldes hutíes. Jennifer Locetta, representante estadounidense, instó a todos los Estados miembros a cumplir con las resoluciones internacionales destinadas a privar a este grupo chiíta de los recursos necesarios para sus actividades desestabilizadoras. La petición surge tras la intensificación de ataques con drones y misiles lanzados desde Yemen contra Israel, el más reciente el pasado 4 de abril, en represalia por las operaciones militares de la alianza EE. UU.-Israel contra el régimen de Irán.
Washington acusó directamente a Teherán de facilitar la logística, la inteligencia y el suministro de armamento a los insurgentes, violando sistemáticamente el derecho internacional. Según Locetta, la disposición de los hutíes de arrastrar al pueblo yemení a un conflicto regional por orden de sus "benefactores en Teherán" demuestra un total desprecio por la soberanía de su propia nación. En este contexto, Estados Unidos exigió una supervisión rigurosa de todos los buques con destino a puertos controlados por los rebeldes, obligándolos a someterse al Mecanismo de Verificación e Inspección de la ONU (UNVIM) para evitar el contrabando de armas.
“Todos los Estados deben cumplir las resoluciones para privar a los hutíes de los recursos necesarios para sus actividades terroristas”, declaró Jennifer Locetta ante el Consejo de Seguridad.

La postura norteamericana fue respaldada por el representante de Yemen ante la ONU, Abdullah Ali Fadhel Al Saadi, quien denunció que la "injerencia iraní" ha convertido a su país en un escenario de guerra regional. El diplomático criticó la exportación de crisis por parte de Irán y rechazó los ataques lanzados por las milicias afiliadas al régimen islámico tras el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero. Al Saadi subrayó que cualquier proceso político futuro en Yemen debe pasar obligatoriamente por el restablecimiento de las instituciones estatales y el monopolio de las armas en manos del Estado legítimo.
La solicitud de Estados Unidos representa una medida necesaria de realismo geopolítico. Al igual que Hezbollah en Líbano, los hutíes funcionan como peones de una agenda expansionista teocrática que busca socavar la estabilidad de las democracias y de los aliados estratégicos en la región. Cortar el flujo de recursos no es solo una medida económica, sino un acto de defensa propia para evitar que el terrorismo financiado por Irán continúe utilizando el Mar Rojo como un tablero de chantaje internacional.