En una operación de inteligencia que el FBI ha calificado como una misión "brillante" de alcance global, el ciudadano iraquí Mohammad Baqer Saad Dawood al-Saadi fue trasladado este viernes a Nueva York para enfrentar graves cargos de terrorismo federal.
Al-Saadi está señalado como el principal orquestador de una oleada de ataques que, desde marzo, ha tenido como blanco instituciones judías, escuelas y organizaciones benéficas en Bélgica, los Países Bajos y el Reino Unido. Bajo la bandera del grupo proiraní Ashab al-Yamin, el acusado habría coordinado casi una veintena de atentados antes de intentar expandir sus operaciones letales a suelo estadounidense.
“Este era un objetivo de alto valor responsable de terrorismo global masivo”, afirmó el director del FBI, Kash Patel, quien destacó la transferencia de custodia como un éxito histórico de la actual administración.
Las investigaciones federales revelan que Al-Saadi utilizaba canales de Telegram para difundir propaganda y reclamar la autoría de ataques mediante grabaciones de video.

La gravedad del caso escaló cuando el FBI descubrió que el acusado estaba dirigiendo activamente a individuos para identificar y atacar sinagogas e instituciones judías en diversas ciudades de Estados Unidos. Según los fiscales, el plan de Al-Saadi buscaba replicar el terror sembrado en Europa, donde su grupo no solo atacó objetivos israelíes, sino también a la oposición iraní y activos estadounidenses.
El operativo, que contó con el respaldo clave del embajador Tom Barrack y la colaboración de agencias de inteligencia aliadas en el extranjero, permitió interceptar las comunicaciones de Al-Saadi antes de que sus planes en territorio norteamericano se concretaran.
El acusado enfrenta ahora seis cargos por terrorismo, incluyendo la conspiración para proporcionar apoyo material a grupos terroristas. La fiscalía de Nueva York sostiene que Al-Saadi operaba como un brazo ejecutor de los intereses islamistas radicales en Occidente, utilizando la infraestructura de Ashab al-Yamin para desestabilizar la seguridad de las comunidades judías a nivel mundial.
“Agradecemos profundamente el trabajo de nuestros aliados; esta operación conjunta fue fundamental para traer a este terrorista ante la justicia de los Estados Unidos”, añadió Patel.
La justicia estadounidense busca ahora una condena contundente que sirva de advertencia a las estructuras criminales que intentan trasladar el conflicto de Oriente Medio a las ciudades de Occidente. Con Al-Saadi bajo custodia federal y sin posibilidad de fianza, el FBI continúa analizando la red de contactos del iraquí para desmantelar cualquier célula remanente que pudiera haber sido activada en Europa o Estados Unidos.
Fuentes: Fox News, Departamento de Justicia.