Según informes revelados este viernes por CBS News, la propuesta consiste en invocar la Ley de Producción de Defensa para otorgar un salvavidas financiero a la compañía. Si bien el enfoque principal es preservar la competencia en el mercado aéreo y proteger cerca de 17.000 puestos de trabajo, el acuerdo permitiría que el Pentágono utilice aeronaves de la flota para el traslado de tropas y carga militar como una función de apoyo ante la "capacidad excedente".
Este movimiento surge tras las advertencias realizadas en una audiencia de bancarrota el jueves, donde abogados de la firma señalaron la falta de liquidez para operar. La crisis se ha visto agravada por el precio del combustible de aviación que, según datos de Reuters, escaló hasta los 4,30 dólares por galón debido a la guerra con Irán.

El presidente Donald Trump manifestó a periodistas en la Oficina Oval que la adquisición de una participación mayoritaria permitiría al Estado controlar activos valiosos, como aviones modernos y horarios de aterrizaje (slots) estratégicos, mientras se ofrece una solución logística secundaria al Departamento de Defensa.
“Tienen buenos aviones, buenos activos. Lo que estamos pensando es ayudarlos, comprarlos prácticamente libres de deudas y, cuando bajen los precios del petróleo, vender la empresa con ganancias”, explicó el mandatario.
De acuerdo con información publicada por el Wall Street Journal, el Gobierno federal estaría cerca de cerrar un acuerdo para prestar a Spirit hasta 500 millones de dólares a cambio de una participación del 90% en la aerolínea una vez que esta salga de la quiebra. En este escenario, el Pentágono no tomaría el control total de las operaciones comerciales, sino que aprovecharía el excedente de naves para misiones de defensa nacional, optimizando el uso de la flota mientras la empresa continúa atendiendo a sus pasajeros civiles.