El Gobierno de Israel aprobó este domingo, el nombramiento de su primer embajador ante la República de Somalilandia. La designación de Michael Lotem, un diplomático de carrera con amplia experiencia en la región tras su paso por la embajada en Kenia, formaliza el reconocimiento que Israel otorgó a este territorio en diciembre de 2025.
Con este paso, el gabinete de Benjamín Netanyahu ratifica su posición como el primer Estado miembro de la ONU en reconocer la soberanía somalilandesa, desafiando el consenso internacional y las duras advertencias de Somalia.
La decisión de elevar el rango de la relación bilateral se produce apenas 24 horas después de que Israel aceptara las credenciales de Mohamed Haji como el primer embajador de Somalilandia en territorio israelí. El ministro de Exteriores, Gideon Saar, defendió la medida como una necesidad estratégica y un acto de coherencia con la política exterior iniciada a finales del año pasado.
“Estamos consolidando una relación basada en intereses comunes y en el respeto a un pueblo que ha demostrado su capacidad de autogobierno durante décadas. Michael Lotem aportará la experiencia necesaria para construir esta nueva etapa diplomática”, informaron fuentes del Ministerio de Exteriores israelí.
El trasfondo de este reconocimiento es profundamente geoestratégico. El territorio de Somalilandia se sitúa a una distancia de entre 300 y 500 kilómetros de las posiciones de la insurgencia hutí en Yemen, uno de los principales enemigos regionales de Israel y brazo ejecutor de Irán en el Mar Rojo.
Al establecer una presencia diplomática y potencialmente militar o de inteligencia en Hargeisa, Israel busca cerrar el cerco sobre las rutas de suministro de armamento y proteger el tránsito comercial hacia el puerto de Eilat, bajo constante amenaza por los ataques de drones y misiles yemeníes.
Sin embargo, la Unión Africana (UA) y la Unión Europea han reiterado su rechazo a cualquier medida que, según ellos, atente la integridad territorial de Somalia, país que considera a Somalilandia como una región separatista desde su declaración unilateral de independencia en 1991. A pesar de estas críticas, Jerusalén ha optado por priorizar la seguridad nacional y el control de las vías navegables sobre el protocolo multilateral tradicional.