En un movimiento clave para el futuro de Medio Oriente, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente, partirán este sábado hacia Pakistán. El objetivo de la misión es entablar una segunda ronda de diálogos cara a cara con el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, buscando una salida diplomática a la guerra que mantiene a la región bajo máxima tensión militar y económica.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el encuentro se produce por iniciativa del régimen persa. Según la administración Trump, la presión del bloqueo naval ha forzado a los iraníes a buscar una conversación presencial, cumpliendo con la exigencia del mandatario estadounidense de negociar directamente bajo sus términos de rendición nuclear.
“Los iraníes se pusieron en contacto y solicitaron esta conversación en persona. El presidente está enviando a Steve y a Jared para escuchar; confiamos en que permita avanzar hacia un acuerdo”, declaró Leavitt a Fox News.
Washington ha dejado claro que el fin de las hostilidades está condicionado a la entrega total del uranio enriquecido por parte de Irán. Mientras Kushner y Witkoff aterrizan en Islamabad, la flota estadounidense mantiene la "Operación Furia Económica" en el estrecho de Ormuz, impidiendo cualquier exportación petrolera que alivie las arcas de la teocracia.
La elección de estos negociadores subraya la importancia que Trump otorga a este canal de comunicación. Kushner, arquitecto de acuerdos previos en la región, y Witkoff, hombre de absoluta confianza del presidente, tienen la misión de verificar si la propuesta iraní es genuina o simplemente una táctica para ganar tiempo frente a la crisis interna que sufren por la falta de recursos.