El fiscal general interino, Todd Blanche, anunció este jueves la reclasificación inmediata de la marihuana con licencia estatal y aprobada por la FDA. La sustancia pasará de la Lista I, donde se encuentran drogas altamente adictivas como la heroína, a la Lista III, una categoría mucho menos restrictiva que incluye fármacos como el Tylenol con codeína.
Este cambio estructural busca eliminar los obstáculos burocráticos que durante décadas han impedido investigaciones rigurosas sobre la eficacia del cannabis.

"Estamos cumpliendo la promesa del presidente Trump de ampliar el acceso a opciones de tratamiento médico. Esta acción permite realizar investigaciones más específicas sobre la seguridad de la sustancia, proporcionando en última instancia a los pacientes una mejor atención", afirmó Blanche al destacar que los médicos tendrán ahora información más fiable para sus pacientes.
Aunque la marihuana sigue siendo ilegal a nivel federal para uso recreativo, la medida unifica criterios con los 24 estados que ya han legalizado el consumo. Blanche también convocó a una audiencia acelerada para el próximo mes de junio, con el objetivo de evaluar la reclasificación total de la planta en todas sus variantes.
La reforma ha contado con el impulso decisivo del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien aboga por tratamientos alternativos para el cáncer y trastornos mentales. La administración considera que el estatus previo de la marihuana era un dolor de cabeza regulatorio para empresas y profesionales de la salud.

“Sacarlo de esa clasificación nos permite tener conversaciones políticas que antes eran imposibles”, señaló Morgan Fox, de la organización NORML, quien calificó el movimiento como un paso fundamental hacia el fin de la prohibición federal total.
Esta decisión se produce apenas cinco días después de que el presidente Trump firmara otra orden ejecutiva para acelerar la investigación de sustancias psicodélicas. El gobierno ha comprometido 50 millones de dólares para estudiar el uso terapéutico del LSD, la psilocibina y la ibogaína en el tratamiento de la depresión severa.
Trump enfatizó que estas reformas son "momentos históricos" destinados especialmente a los veteranos de guerra que sufren trastorno de estrés postraumático (TEPT). Citó estudios de la Universidad de Stanford donde tratamientos experimentales redujeron hasta en un 90% los síntomas de ansiedad en excombatientes.
Con la audiencia de junio en el horizonte, el país se encamina hacia una posible despenalización total que transformará definitivamente la industria del cannabis y la salud mental.