La alta representante de Exteriores de la Unión Europea, Kaja Kallas, encabezó la condena internacional tras el tiroteo que obligó a evacuar al presidente Donald Trump durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales en Washington. Kallas enfatizó que la violencia política carece de lugar en cualquier sistema democrático y lamentó que un evento dedicado a la libertad de prensa se transformara en un escenario de terror.
Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, calificaron el incidente como "profundamente preocupante". Ambos líderes agradecieron la intervención inmediata de las fuerzas policiales para garantizar la seguridad de los cientos de invitados, entre los que se encontraban secretarios de Estado y altos mandos del Pentágono.

El canciller alemán, Friedrich Merz, se sumó a las condenas internacionales subrayando que las decisiones políticas deben resolverse a través de mayorías y no mediante el uso de las armas. Merz expresó su alivio por la seguridad de la familia presidencial y advirtió sobre el peligro de que la violencia se normalice como herramienta de confrontación.
Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron y la primera ministra italiana Giorgia Meloni calificaron el ataque armado de "inaceptable". Meloni advirtió que no se puede permitir que el fanatismo y el odio político envenenen los espacios de intercambio de ideas, instando a una defensa férrea de los valores democráticos frente a los extremismos.
El ataque se produjo en un hotel céntrico de Washington mientras el presidente Trump compartía mesa con la primera dama Melania y destacados periodistas. La rápida evacuación coordinada por el Servicio Secreto evitó lo que la comunidad internacional califica como una potencial tragedia nacional de proporciones globales.