Las fuerzas de seguridad de Turquía detuvieron este viernes 1 de mayo a unas 360 personas en Estambul tras una serie de intentos por celebrar el Día del Trabajo en la céntrica Plaza Taksim. El despliegue policial, que incluyó el uso de gases lacrimógenos contra los manifestantes, se activó para hacer cumplir el veto gubernamental que prohíbe cualquier manifestación en dicho espacio desde el año 2013.
Durante la mañana, la Gobernación de Estambul restringió el acceso a cuatro distritos clave y bloqueó el transporte marítimo entre las orillas europea y asiática para impedir el flujo de manifestantes hacia la zona restringida. Las autoridades canalizaron las marchas autorizadas únicamente hacia dos sectores designados fuera del centro histórico, alegando razones de orden público y seguridad ciudadana.
Los arrestos se produjeron de manera coordinada en diversos puntos de la capital económica turca cuando grupos de trabajadores y militantes políticos intentaron romper los cordones de seguridad. Entre los incidentes más destacados se encuentra la detención de 37 integrantes de un partido de izquierda y otro grupo de 20 obreros que buscaban reivindicar el libre acceso a la plaza.
La Plaza Taksim posee una carga emocional y política profunda para los sindicatos debido al "Primero de Mayo Sangriento" de 1977, donde 34 personas murieron víctimas de disparos y una estampida humana. Este suceso convirtió al lugar en un símbolo de la lucha obrera que, tras el golpe militar de 1980, permaneció clausurado para las protestas durante décadas.

A pesar de que el Gobierno permitió celebraciones multitudinarias entre 2010 y 2012, el restablecimiento del veto hace trece años ha convertido cada aniversario en un escenario de confrontación recurrente. Los sindicatos consideran que la restricción es un ataque a la memoria histórica del movimiento, mientras que el Ejecutivo insiste en que las medidas son necesarias para evitar disturbios.
La asociación de abogados local confirmó que el número de detenidos ascendió rápidamente a medida que avanzaba la jornada debido a la insistencia de los grupos por acceder a la zona vetada. Muchos de los arrestos ocurrieron en distritos periféricos donde los manifestantes se agrupaban con la intención de marchar hacia el corazón de Estambul.
Hacia el final de la tarde, la Plaza Taksim permanecía completamente cerrada bajo custodia policial, sin que se permitiera el paso a peatones no residentes. La jornada concluyó como uno de los Primeros de Mayo con mayor número de aprehensiones de los últimos años.
Fuentes: EFE, El Mundo, AFP.