El secretario de Defensa, Pete Hegseth, se presenta este miércoles ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes en un momento de máxima tensión por la duración y el costo de la guerra contra el régimen de Irán. Acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, Hegseth defenderá una propuesta presupuestaria histórica de 1,5 billones de dólares para 2027, argumentando que la superioridad tecnológica es la única vía para someter al Estado terrorista.

Uno de los puntos más críticos de la comparecencia será la reciente destitución de figuras clave como el secretario de la Marina, John Phelan, y el general Randy George. Senadores republicanos, como Thom Tillis, han expresado su preocupación por estas purgas en pleno estado de guerra, exigiendo que Hegseth justifique la inestabilidad en la cúpula militar.
El secretario ha mantenido que estas decisiones buscan un alineamiento total con la visión del presidente Donald Trump, quien ha reiterado que no detendrá el bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz hasta que Teherán acepte el desmantelamiento total de su programa nuclear, rechazando cualquier oferta de paz parcial.
En el ámbito tecnológico, Hegseth deberá detallar el nuevo giro estratégico del Pentágono: el acuerdo masivo con Google para integrar inteligencia artificial en operaciones clasificadas. Esta alianza surge tras el veto a la empresa Anthropic, designada como un "riesgo" para la seguridad nacional después de negarse a que sus modelos fueran utilizados en misiones de vigilancia y combate letal.

La oposición demócrata, por su parte, ha centrado sus críticas en la falta de transparencia sobre las cifras reales de la guerra, que ya suma más de 13.000 objetivos alcanzados en territorio iraní. Los legisladores cuestionan si el gasto militar récord es sostenible frente al alza de precios de la energía y los alimentos provocada por el estancamiento del conflicto.
Hegseth, quien recientemente visitó a las tropas en secreto y aseguró que los soldados piden "bombas más grandes", insistirá en que el bloqueo portuario está asfixiando visiblemente la economía de los ayatolás y que retirar la presión ahora sería un error estratégico imperdonable para la seguridad nacional.