El presidente Donald Trump encabezó este lunes una reunión de alto nivel con su equipo de seguridad nacional para evaluar una propuesta formal del régimen de Irán destinada a reabrir el Estrecho de Ormuz. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el plan está bajo revisión oficial, aunque evitó precisar si Washington aceptará los términos de Teherán.
Las condiciones de Trump para avanzar en las negociaciones son inamovibles: el libre tránsito por el estrecho debe ser incondicional y el régimen de los ayatolás debe entregar todo su uranio enriquecido. Leavitt subrayó que estas "líneas rojas" son de conocimiento público y que Estados Unidos no aceptará un escenario donde Irán pretenda dictar quién utiliza una vía marítima internacional.

"No diría que lo están considerando en términos de aceptación, solo que hubo una discusión y el presidente informará directamente sobre el tema", puntualizó la portavoz, marcando la distancia de la Casa Blanca frente a la oferta iraní.
La propuesta de Teherán, según trascendidos, busca un levantamiento mutuo de los bloqueos navales para permitir el paso de buques comerciales, intentando postergar el debate sobre su programa nuclear para una fase posterior. Sin embargo, este enfoque ha sido recibido con profundo escepticismo por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien advirtió que no se tolerará que Irán se arrogue el derecho de imponer peajes o condiciones a la navegación internacional.

El Estrecho de Ormuz es una arteria económica crítica por la que transita el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo. El cierre de esta vía ha generado una crisis energética global, con el barril de Brent alcanzando niveles récord y afectando la seguridad alimentaria en diversas regiones.
La administración Trump sostiene que cualquier pacto debe incluir garantías verificables de que Irán renunciará definitivamente a su ambición nuclear, rechazando de plano la oferta de Teherán de separar el conflicto marítimo de la supervisión de sus instalaciones de enriquecimiento.
Entretanto, el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) mantiene su vigilancia en la zona para garantizar que el bloqueo naval sobre los puertos iraníes se cumpla estrictamente mientras no haya un acuerdo definitivo. La presión máxima de Washington busca asfixiar la logística del régimen, al que acusan de utilizar la vía marítima como una herramienta de chantaje contra la economía mundial.
(Con información de Reuters y EFE)