La Organización Marítima Internacional (OMI) rechazó este lunes de forma tajante la pretensión del régimen de Irán de imponer peajes y aranceles a la navegación en el Estrecho de Ormuz. Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, reafirmó que la libertad de navegación es "no negociable" y que el derecho internacional prohíbe cualquier tipo de gravamen en pasos estratégicos utilizados para el comercio global.
El proyecto legislativo iraní contempla tarifas astronómicas que podrían alcanzar los dos millones de dólares por buque, una maniobra con la que la teocracia busca recaudar unos 100.000 millones de dólares anuales. Según la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, el régimen ya habría comenzado a depositar los primeros pagos forzados en su Banco Central.

La parálisis en Ormuz, que se mantiene prácticamente cerrado desde el 28 de febrero tras la escalada bélica entre Irán e Israel, ha sumido al mercado energético en su crisis más severa desde los años setenta. El precio del barril de Brent alcanzó los 126 dólares, niveles récord que amenazan con desatar una emergencia alimentaria y comercial a escala planetaria.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la persistencia de este bloqueo "amenaza con desencadenar una crisis energética global" con consecuencias devastadoras para las poblaciones más vulnerables. Por su parte, el CENTCOM informó este lunes que ha impedido el ingreso de 38 embarcaciones comerciales con destino a puertos iraníes en el marco de su estrategia de presión máxima.
A pesar de los intentos de mediación en Islamabad, las negociaciones directas entre Washington y Teherán —las primeras en casi cinco décadas— han concluido sin acuerdos significativos. El régimen iraní continúa utilizando el Estrecho de Ormuz como un arma de chantaje económico, ignorando las advertencias de los organismos marítimos y manteniendo en vilo la seguridad del suministro energético mundial.