El grupo de directores sobre la no proliferación del G7 emitió este viernes una declaración conjunta contra el programa atómico de Irán. Los representantes de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Japón, Francia, Italia y Canadá subrayaron su determinación para que Teherán “no desarrolle ni adquiera nunca armas nucleares”, elevando la presión diplomática en un momento de máxima tensión bélica en la región.
Para el bloque liderado por la administración Trump, el respeto íntegro del Tratado de No Proliferación (TNP) es el único camino para evitar una catástrofe mayor. En el contexto de la guerra actual en Oriente Medio, Washington ha señalado que las ambiciones nucleares de Irán son la principal causa del conflicto, insistiendo en que la confianza internacional solo se recuperará si el régimen desmantela sus planes de enriquecimiento de uranio.
“El cumplimiento pleno de las obligaciones del TNP es esencial para garantizar la confianza en el carácter pacífico de las actividades nucleares. No aceptaremos ambigüedades de un régimen que amenaza la estabilidad global”, reza el comunicado del G7.

La declaración también pone el foco sobre Corea del Norte, exigiendo el abandono total de su arsenal atómico bajo las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. El G7 afirmó que Pionyang “no puede tener y no tendrá el estatuto de Estado dotado de armas nucleares”, rechazando cualquier intento de Kim Jong-un por obtener reconocimiento internacional como potencia nuclear.
Por otro lado, los miembros del G7 expresaron su profunda preocupación por la modernización acelerada de los arsenales de China y Rusia. Esta carrera armamentista por parte de Pekín y Moscú es vista como un obstáculo directo para el objetivo final de la eliminación de armas atómicas en todo el mundo.
La cumbre de la ONU, que comenzará el próximo lunes y durará un mes, será el escenario donde estas tensiones se materialicen. La administración de Donald Trump llega a la cita con una postura de "tolerancia cero", utilizando el respaldo del G7 para aislar a Irán y obligar a China a sentarse en una mesa de control de armas de la que se ha mantenido esquiva durante años.