Un potente movimiento telúrico de magnitud estimada en 5.9 en la escala de Richter sacudió con fuerza las islas del suroeste de Japón, alarmando a la población local pero sin que se activara la alerta de tsunami para el archipiélago.
La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) detalló que el fuerte temblor se registró exactamente a las 11:46 de la mañana de este miércoles 20 de mayo. El epicentro del fenómeno natural fue localizado a una profundidad aproximada de 50 kilómetros en aguas del océano Pacífico, justo frente a la costa de la isla principal de la prefectura de Okinawa.
La violencia de las sacudidas se sintió especialmente en la región sur de las islas Amami, pertenecientes administrativamente a la prefectura de Kagoshima. De acuerdo con los baremos oficiales de la JMA, el seísmo alcanzó un nivel de intensidad de "5 fuerte" (el cuarto rango más alto dentro de la escala japonesa de un total de siete) en la localidad de Yoron.
Asimismo, la vecina población de China registró una intensidad sísmica de "5 débil". Este sistema de medición japonés, a diferencia de la escala de Richter, no evalúa la energía total liberada por el terremoto, sino el grado real de los temblores y el impacto destructivo percibido en la superficie y en las estructuras de los edificios.

"He dado instrucciones inmediatas a mi Gobierno para que evalúe a fondo el alcance de los daños causados por el terremoto y facilite información oportuna y precisa a la población. Pido a los habitantes de las zonas afectadas por las fuertes sacudidas que se mantengan alerta ante posibles réplicas de magnitud similar", manifestó la primera ministra Sanae Takaichi a través de sus canales oficiales.
La jefa del Ejecutivo nipón, Sanae Takaichi, fue notificada de la emergencia en pleno vuelo de regreso a Tokio mientras viajaba a bordo del avión oficial procedente de Corea del Sur. A pesar de encontrarse en tránsito aéreo, la primera ministra ordenó la constitución inmediata de una oficina de enlace y monitoreo especial en las dependencias del centro de gestión de crisis de la Oficina del Primer Ministro.
Las autoridades gubernamentales indicaron que el principal objetivo de esta célula de urgencia es centralizar el flujo de datos proveniente de los cuerpos de bomberos, la policía local y las Fuerzas de Autodefensa de Japón para agilizar los protocolos de contingencia.
Los primeros informes emitidos por los equipos de rescate y las autoridades de las prefecturas de Kagoshima y Okinawa arrojaron un balance inicial de tranquilidad, confirmando que, hasta el momento, no se dispone de reportes sobre pérdidas de vidas humanas, heridos de gravedad o daños materiales de consideración en las viviendas e infraestructuras públicas de las localidades costeras.
(Con información de Nippon.com)