Una operación conjunta entre el FBI, el Departamento de Policía Metropolitana y agencias locales permitió localizar una red internacional acusada de hurtar vehículos en Washington D.C., Pennsylvania y Maryland. El grupo empleaba dispositivos electrónicos de alta gama para reprogramar llaves inteligentes y evadir sistemas de seguridad sin necesidad de forzar puertas.
Según la Oficina del Fiscal de Estados Unidos para el Distrito de Columbia, el esquema incluía el robo documentado de al menos 20 automóviles, aunque se sospecha su vinculación con más de 130 vehículos sustraídos en la capital y el condado de Prince George’s.

La investigación, que se extendió por más de un año, reveló que la organización operaba mediante eslabones logísticos en centros de almacenamiento en Decatur, Georgia, y garajes clandestinos en el sureste de Washington D.C. Las pruebas obtenidas incluyen dispositivos OBD-II, hallados en vehículos robados en febrero de 2025, los cuales eran fundamentales para el método delictivo de la banda.
En estos garajes, los delincuentes intercambiaban las matrículas, ocultaban los números de identificación vehicular (VIN) y desactivaban sistemáticamente las funciones de GPS y Bluetooth para impedir el rastreo remoto. La Oficina del Fiscal precisó que esta técnica permitía que los autos desaparecieran de los radares policiales de forma inmediata tras el hurto.
Parte de la mercancía se vendía dentro de territorio estadounidense, mientras que las autoridades documentaron contenedores en Baltimore cargados con vehículos robados que estaban listos para ser embarcados hacia Ghana, en el continente africano.
La fiscal federal Jeanine Pirro destacó la rapidez con la que operaba esta red, calificando el procedimiento como un reflejo del nuevo mundo del robo de autos basado en la manipulación de computadoras a bordo. Los imputados se especializaban en vulnerar modelos específicos como el Honda Civic, Honda CR-V, Acura TLX y Acura RDX, aprovechando que el uso de llaves inteligentes en blanco facilitaba una operación limpia y sin ruidos.
Hasta el momento, las autoridades han arrestado a cinco personas identificadas como Jacob Hernandez, Dustin Wetzel, James Young, Khobe David y Chance Clark, provenientes de diversas localidades como Los Ángeles, Virginia y Maryland. Un sexto sospechoso permanece prófugo y con pedido de captura, mientras que su identidad se mantiene bajo reserva para no entorpecer las labores de búsqueda.
El operativo especial en Georgia fue clave para desarticular el eslabón logístico que permitía el movimiento de los bienes hacia los puertos de exportación. La asistencia de la policía del condado de Prince George’s fue fundamental para conectar los robos ocurridos en Maryland con la red que operaba en la capital estadounidense.
El Ministerio Público Federal enfatizó que, a pesar de la contundencia de las pruebas halladas en los centros de acopio, todos los detenidos conservan la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario en un juicio oral y público.