El secretario de Transporte, Sean Duffy, solicitó formalmente al Congreso una inversión de USD 10.000 millones para impulsar la modernización tecnológica del sistema nacional de control del tráfico aéreo. El objetivo central de esta iniciativa es reducir las interrupciones recurrentes en los vuelos y enfrentar la congestión que afecta a los aeropuertos del país desde hace décadas.
La modernización busca adaptar el sistema de aviación civil a los desafíos actuales, tras incidentes críticos como la interrupción del tráfico hacia los principales aeropuertos de Washington en marzo, provocada por sistemas tecnológicos obsoletos. El año pasado se registraron fallas graves en Newark, y reportes internos advierten que de los 138 sistemas de telecomunicaciones gestionados por la FAA, 51 son tan antiguos que no pueden repararse ni reemplazarse.

“Esta herramienta nos permite visualizar y distribuir los vuelos de manera que se reduzcan considerablemente las interrupciones. Podríamos solucionar esto”
El programa de reforma, que se prevé culminar en 2028, contempla la integración de 5.000 conexiones de red de alta velocidad y la adquisición de 27.000 radios avanzados para las comunicaciones. Además, se planea la instalación de 612 radares modernos, la adaptación de 17 torres de control y la incorporación de nuevas tecnologías en 54 aeropuertos estratégicos.
A pesar de que el Congreso aprobó anteriormente USD 12.500 millones para renovar equipos y reforzar personal en las torres, reportes recientes señalan que casi la mitad de las telecomunicaciones siguen siendo insostenibles. La FAA ha acelerado la sustitución de cableado y la transformación de espacios técnicos, logrando digitalizar procesos en diversas torres y convertir 270 emplazamientos de radio en todo el país.

Uno de los mayores desafíos identificados es la brecha entre la demanda programada por las aerolíneas y la capacidad real de gestión del sistema de control. Según Duffy, las aerolíneas suelen programar vuelos en volúmenes que superan en un 50 % la capacidad real de gestión de la FAA, generando saturación en los nodos principales.
El nuevo software predictivo propuesto permitirá detectar estas discrepancias hasta con 45 días de antelación, facilitando el ajuste de la planificación de vuelos y evitando que los aeropuertos lleguen a puntos de colapso operativo.
Esta reforma dotaría al sistema de una plataforma robusta para la gestión del espacio aéreo y el flujo de pasajeros, permitiendo una distribución de la demanda mucho más equilibrada. La iniciativa incluye también capacitación técnica y la actualización de protocolos, dependiendo enteramente de la aprobación federal para optimizar la operatividad del sistema aéreo estadounidense.