Un profesor de literatura francesa, Florent Montaclair, se encuentra bajo investigación judicial tras haber diseñado un elaborado fraude académico que incluyó la creación de un premio internacional inexistente. Montaclair, docente en la Universidad Marie y Louis Pasteur, inventó la "Medalla de Oro de Filología" y una sociedad científica ficticia para adjudicarse el galardón en 2016.
El engaño fue tan sofisticado que logró organizar una ceremonia en la Asamblea Nacional francesa, donde asistieron exministros y científicos, creyendo que el profesor era el primer francés en recibir tal distinción. No obstante, la investigación reveló que la supuesta sociedad no existía y que la medalla de oro fue comprada por el propio Montaclair a un joyero parisino por apenas 250 euros.

El fraude escaló cuando Montaclair decidió involucrar a eminencias mundiales para dar credibilidad a su farsa. En 2017, el intelectual estadounidense Noam Chomsky viajó a París para recibir el premio ante 200 personas, sin sospechar que la distinción era una invención del profesor. Sin embargo, el esquema comenzó a desmoronarse en 2018, cuando el académico rumano Eugen Simion fue nombrado galardonado.
Periodistas de la revista Scena9 investigaron el origen del honor y descubrieron que tanto la Sociedad Internacional de Filología como su universidad afiliada eran solo sitios web alojados en Francia, con direcciones postales que correspondían a una joyería en Delaware, Estados Unidos.
La ambición del docente fue lo que finalmente atrajo la atención de la justicia francesa. Montaclair utilizó sus distinciones apócrifas y un "doctorado estatal" de su universidad ficticia para solicitar un ascenso ante el Ministerio de Educación Superior. Aunque el título no fue validado, logró ser nombrado profesor asociado, lo que se tradujo en un beneficio económico directo.

Durante el registro policial en su domicilio, Montaclair admitió haber encargado la medalla y gestionado los sitios web, aunque su defensa intenta restarle gravedad al asunto. Su abogado argumentó ante el diario Le Monde que el caso no constituye un delito penal y que su cliente simplemente fue "imaginativo". Sin embargo, la fiscalía enfatiza que el profesor arriesgó una carrera respetable en el sistema público por un reconocimiento artificial.
El caso ha puesto en evidencia la falta de controles rigurosos en los niveles más altos de las instituciones académicas francesas. Figuras políticas y premios Nobel reales participaron en los eventos de Montaclair sin verificar la legitimidad de la entidad otorgante. Para el fiscal Lallois, el inteligente plan del docente logró desafiar todos los protocolos del sistema, utilizando la identidad de terceros para validar sus propios méritos.
(Con información de The Guardian, Le Monde e Infobae)