Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha sacudido los mercados energéticos al anunciar este martes su salida definitiva de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y su alianza ampliada, OPEP+, efectiva a partir del 1 de mayo. Según el ministro de Energía, Suhail bin Mohamed Al Mazrouei, esta decisión responde a una nueva visión estratégica de largo plazo que prioriza la inversión nacional y la soberanía sobre su capacidad de producción.

La salida de EAU ocurre bajo la sombra del conflicto con el régimen terrorista de Irán, cuyas constantes amenazas y ataques contra buques en el Estrecho de Ormuz han puesto en jaque la seguridad del suministro. Al ser el paso por donde transita el 20% del crudo mundial, el bloqueo iraní ha obligado a los productores del Golfo a replantear sus alianzas para asegurar rutas comerciales más fiables.
La historia de EAU con la OPEP se remonta a 1967, consolidándose como un pilar fundamental del cartel que nació en 1960 para controlar los precios globales. Sin embargo, la unidad del bloque se ha visto erosionada en años recientes por el abandono de otros miembros clave como Qatar y Angola, sumado a las crecientes tensiones internas sobre la coordinación con Rusia.
A pesar de la ruptura, el gobierno emiratí aseguró que mantendrá su compromiso con la estabilidad de los mercados globales, aunque operando bajo sus propios términos de autonomía energética. Esta decisión permitirá a Abu Dabi acelerar sus planes de expansión de capacidad productiva, algo que frecuentemente chocaba con las restricciones de la OPEP+.
El panorama para el comercio energético mundial se vuelve aún más incierto tras este anuncio. La salida de un actor tan relevante, sumada al colapso de la industria petrolera iraní bajo el bloqueo de Donald Trump, sugiere un reordenamiento total de las potencias energéticas. Sin la disciplina de Emiratos dentro del cartel, la OPEP+ pierde su herramienta de presión más eficaz en Oriente Medio, dejando el futuro del abastecimiento de petróleo y gas a merced de las decisiones unilaterales de cada Estado y de la evolución de las tensiones bélicas en el Estrecho de Ormuz.
(Con información de EFE y WAM)