Los precios del petróleo crudo registran una subida del 3% este miércoles, recuperando las pérdidas previas tras conocerse ataques con armas de fuego contra tres buques portacontenedores en el Estrecho de Ormuz. El barril de Brent del Mar del Norte para entrega en junio escaló hasta los USD 101,84, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó a USD 92,20.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) ya califica la situación actual como la peor crisis del rubro en la historia, debido a que el sector energético refleja una inestabilidad superior a los niveles previos al conflicto. Los inversores operan con extrema cautela, ya que la política monetaria y los tambores de guerra dictan el ritmo de las operaciones diarias en Wall Street.

El conflicto en la región sigue latente, registrándose el miércoles la incautación de dos barcos por parte de la Marina de la Guardia Revolucionaria iraní bajo el pretexto de supuestas violaciones marítimas. Tanto Irán como Estados Unidos han impuesto restricciones severas a las embarcaciones que transitan por el Estrecho, una ruta vital que transporta el 20% de los suministros mundiales de gas y petróleo.
El anuncio del alto el fuego indefinido realizado por Trump parece ser una medida unilateral, por lo que aún no existe certeza sobre si Irán o Israel aceptarán prolongar formalmente la tregua iniciada hace dos semanas. Los analistas de mercado señalan que, si el escenario geopolítico se descomprime, el Brent podría retroceder hacia los 90 dólares, pero cualquier giro negativo lo mantendrá sobre la zona de los 100 dólares.
En el contexto europeo, el presidente Volodímir Zelenski afirmó que el oleoducto Druzhba está listo para operar, aunque fuentes del sector indican que Moscú detendrá las exportaciones de petróleo kazajo hacia Alemania en mayo. Esta situación añade una capa adicional de complejidad al suministro global, presionando la oferta en un momento de alta demanda y escasa visibilidad política.
Se espera que la AIE de Estados Unidos publique los datos semanales de existencias, con informes previos que sugieren una caída de 4,5 millones de barriles en las reservas de crudo. Las existencias de gasolina y destilados también habrían disminuido, lo que agrava la preocupación por la escasez de inventarios en medio del bloqueo naval en Ormuz.
Finalmente, la posición de Washington se mantiene firme en sostener el cerco económico y la presión militar como herramientas de negociación frente al comportamiento iraní. Los inversores vigilan de cerca cualquier movimiento en el Estrecho, entendiendo que el equilibrio entre la paz y la guerra es extremadamente delgado.